Al menos una decena de aviones de pasajeros se han visto afectados por amenazas de bomba en distintos puntos del espacio aéreo europeo, lo que ha provocado aterrizajes de emergencia, desvíos y la activación de protocolos de seguridad en varios aeropuertos.
Entre los incidentes reportados figuran tres aeronaves que tuvieron que aterrizar en Bulgaria, un vuelo procedente de Dublín con destino a Roma que fue desviado hacia una base aérea en Évreux, Francia, y otro que cubría la ruta Varsovia-Bruselas, que logró aterrizar sin inconvenientes tras una alerta por una posible amenaza.
La situación también afectó operaciones de la aerolínea Finnair, mientras que las autoridades de República Checa informaron sobre cuatro aviones que se dirigían a Praga y cuyos tripulantes comunicaron amenazas, por lo que se activaron los preparativos correspondientes para sus aterrizajes.
Estos acontecimientos se producen luego de que el pasado 3 de noviembre otros cuatro vuelos europeos recibieran alertas similares. Un día antes, un avión de Wizz Air que cubría la ruta entre Londres y Sofía tuvo que aterrizar en Budapest como medida preventiva.
Pese a la cantidad de alertas registradas, las inspecciones realizadas hasta el momento no han permitido localizar explosivos ni evidencias que confirmen las amenazas. Tampoco se han reportado daños relacionados con estos incidentes.
