Los servicios de inteligencia de Ucrania, la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania (GUR), afirmaron haber llevado a cabo el viernes 31 de octubre una operación cuyo objetivo fue el oleoducto circular de la región de Moscú, una infraestructura clave para el abastecimiento del Ejército ruso.

Según el comunicado oficial, los tres conductos (“tres hilos”) del oleoducto —responsables del transporte de gasolina, diésel y combustible de aviación— explotaron de forma simultánea, dejando el sistema “completamente inutilizado”.

El ataque, según la GUR, tuvo lugar en el distrito de Ramenskoye (o Ramenski), en la región de Moscú. A pesar del despliegue ruso de redes antidrones y guardias paramilitares, los ucranianos aseguran haber vulnerado exitosamente la defensa.

El Gobierno ucraniano calificó la infraestructura como un componente esencial para la guerra que Rusia libra contra Ucrania, y sostuvo que el golpe representa una estrategia destinada a cortar los suministros de combustible al ejército invasor.

En respuesta, las autoridades rusas han enviado equipos de reparación y servicios de emergencia al lugar de la explosión, aunque hasta el momento no han ofrecido un comunicado detallado sobre el alcance de los daños.