Un pequeño carro de reparto verde avisa a los transeúntes mientras avanza por las calles de Tokio: «¡Cuidado, robot en camino!». ¿Su objetivo? Recoger un pedido de comida en un restaurante de chuletas de cerdo, solicitado a través de Uber Eats.
Desde este miércoles, la conocida plataforma estadounidense de entrega de alimentos comenzará a utilizar robots para realizar entregas en una zona limitada de la capital japonesa, con la intención de expandir este servicio a más áreas en el futuro.
El país asiático, enfrentando una escasez de mano de obra debido al envejecimiento de su población, ajustó sus leyes de tráfico el año pasado para permitir la circulación de robots de reparto en las vías públicas. Empresas como Panasonic también están probando la entrega de productos mediante estas máquinas.
Los robots de reparto de Uber Eats, desarrollados por Mitsubishi Electric y Cartken, cuentan con luces cuadradas que parecen ojos y seis ruedas para adaptarse a las irregularidades del terreno. Se desplazan a una velocidad de 5.4 kilómetros por hora y están equipados con sensores para evitar obstáculos y peatones, aunque siempre hay un operador humano listo para intervenir si surge algún problema.
Por el momento, los clientes deben bajar a la calle para recibir su pedido del robot, pero en el futuro podrían recibirlo directamente en su puerta, ya sea en la oficina o en casa.
«Este servicio podría resultar muy útil en una ciudad tan densamente poblada como Tokio», señaló Alvin Oo, director de operaciones de Uber Eats en Japón.
Durante una demostración, el robot de reparto casi chocó con un transeúnte, pero también atrajo mucha atención.
«Es tan encantador, tan llamativo», comentó Akemi Hayakawa, una mujer de 60 años.
«Pensé que se tropezaría con la gente, pero la gente le cede el paso», agregó.
«Japón enfrenta una población envejecida y en declive, con una escasez severa de mano de obra. Por lo tanto, esta iniciativa es muy beneficiosa para el país», concluyó.
