WASHINGTON, D.C.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes dos proclamaciones que reducen en aproximadamente un 90 % la extensión de los monumentos nacionales Bears Ears y Grand Staircase-Escalante, en el estado de Utah, revirtiendo las protecciones establecidas por otras administraciones sobre terrenos considerados sagrados por numerosas comunidades nativo americanas.

Durante un acto en la Casa Blanca, Trump defendió la medida al afirmar: «Le quitaron la tierra a la gente, francamente. Se la estamos devolviendo».

Los monumentos, creados por los expresidentes Bill Clinton y Barack Obama bajo la Ley de Antigüedades de 1906, albergan viviendas ancestrales, petroglifos, sitios ceremoniales y paisajes de alto valor arqueológico, además de importantes reservas de carbón y uranio.

La decisión forma parte de la política de la administración Trump para ampliar el acceso a recursos naturales en tierras federales mediante el impulso de actividades como la minería, la perforación y la explotación energética.

La medida fue respaldada por autoridades de Utah. El gobernador Spencer Cox declaró: «Este es un gran día para Utah», al sostener que las áreas protegidas deben limitarse a lo estrictamente necesario para preservar los sitios históricos.

En contraste, representantes indígenas criticaron la decisión. Davina Smith-Idjesa, copresidenta de la Coalición Intertribal Bears Ears y ciudadana de la Nación Navajo, calificó la medida como «desgarradora» y afirmó que Bears Ears «no es simplemente un terreno público federal», sino «un sitio cultural vivo que conserva nuestra historia, nuestras ceremonias, nuestros alimentos y medicinas tradicionales y las huellas de nuestros antepasados».

La decisión provoca cuestionar el alcance de la autoridad presidencial para modificar monumentos nacionales, mientras organizaciones ambientalistas y líderes demócratas anticipan nuevas impugnaciones legales contra la reducción de las áreas protegidas.