El Tribunal de Menores de L’Aquila, en el centro de Italia, ordenó separar de sus padres a tres niños que vivían aislados en un bosque, sin asistir a la escuela y en una vivienda carente de servicios básicos.
La medida se ejecutó la noche del jueves, cuando una niña de 8 años y sus dos hermanos de 6 fueron trasladados a una casa de acogida en la ciudad. Tras una larga mediación con trabajadores sociales y agentes de la Policía, la madre pudo acompañarlos, según informaron medios locales.
El caso había generado gran repercusión semanas atrás, al conocerse la situación de esta familia de origen británico y australiano que residía en condiciones precarias y educaba a sus hijos en casa, lo que abrió un debate nacional sobre los límites de la crianza alternativa.
Incluso se organizó una campaña de firmas que reunió más de 30,000 apoyos en defensa de los padres, quienes sostienen que su decisión no responde a negligencia, sino al deseo de vivir en contacto con la naturaleza y fortalecer el vínculo con sus hijos y los animales.
La sentencia del tribunal señala que, aunque no se vulnera el derecho a la educación, sí se pone en riesgo el derecho de los menores a la vida social, lo que podría generar graves consecuencias psicológicas y educativas. El fallo advierte que la falta de interacción con otros niños en edad escolar afecta su desarrollo dentro y fuera del aula.
Además, la corte justificó la retirada de los menores por las condiciones de la vivienda, que carecía de baño, agua corriente, electricidad y medidas de seguridad básicas frente a riesgos sísmicos e incendios. También se destacó la negativa de los padres a permitir controles médicos obligatorios.
El expediente llegó a los tribunales tras un episodio de intoxicación por hongos que llevó a la familia al hospital en abril. Durante la revisión, los trabajadores sociales constataron que los niños no asistían regularmente a la escuela y que el hogar no reunía condiciones mínimas de habitabilidad.
El padre, un exchef británico, expresó su desesperación ante la decisión: “¿Cómo se puede separar a los niños de sus padres? Quedarán traumatizados”, declaró a medios italianos.
La familia Travallion, compuesta por Catherine Birmingham y Nathan Trevallion, dispone ahora de diez días para apelar la sentencia, mientras continúa el debate en Italia sobre el equilibrio entre libertad de crianza y protección de los derechos de los menores.
