Israel y el grupo militante Hamas firmaron un acuerdo histórico de cese de hostilidades e intercambio de rehenes, después de negociaciones indirectas bajo mediación internacional en Sharm el‑Sheij.

El pacto es la primera fase de una iniciativa impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump para poner fin a más de dos años de guerra en Gaza. El cese de fuego entrará en vigencia tras la ratificación del gabinete israelí, y se espera que Hamas libere los rehenes restantes en un plazo de 72 horas.

Mientras que Israel se compromete a retirarse parcialmente de Gaza como parte del primer tramo del acuerdo, se prevé un aumento masivo de la ayuda humanitaria al territorio de Gaza, con convoyes y accesos más amplios para atender la crisis humanitaria.

El secretario general de la ONU, António Guterres, dio la bienvenida al acuerdo y lo consideró un paso hacia la autodeterminación palestina y la solución de dos estados. En Israel hay sectores que se oponen a las concesiones, especialmente si implican una retirada militar o liberar presos considerados peligrosos.

Hamas reafirmó que el cese del fuego no significa renuncia a sus objetivos de resistencia, aunque acató el acuerdo inicial.

Aún quedan temas críticos sin resolver

El desarme de Hamas, quién gobernará Gaza, cómo se garantizará la estabilización y cómo evitar que se reanuden los enfrentamientos.

Desde el inicio del conflicto en octubre de 2023, las cifras han sido devastadoras: más de 67.000 palestinos muertos (según fuentes locales) y cerca de 1.200 israelíes fallecidos.
Miles de edificios han sido destruidos, millones desplazados, y Gaza enfrenta un colapso humanitario: falta de electricidad, agua, alimentos y hospitales operando al borde del colapso

Qué sigue en la fase dos

  1. Liberar todos los rehenes que aún quedan.
  2. Garantizar que el cese al fuego sea permanente y no temporal.
  3. Acordar mecanismos efectivos de gobernanza en Gaza que incluyan seguridad, reconstrucción y supervisión internacional.
  4. Desarme o control de los elementos militares de Hamas para evitar futuras reanudaciones del conflicto.

Este pacto es visto como el logro diplomático más significativo en meses recientes, el verdadero desafío estará en que ambos bandos respeten los compromisos, construyan confianza mutua, y transformen el alto al fuego en una solución política real.