La Alianza Mexicana de Organizaciones de Transportistas (Amotac) llevó a cabo un paro nacional el jueves, bloqueando las carreteras de México para protestar por el aumento de la violencia perpetrada por el crimen organizado. Según la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), los robos a camiones con mercancía aumentaron casi un 5 % en 2023, lo que resultó en pérdidas estimadas en más de 7.000 millones de pesos (más de 400 millones de dólares).
Miles de transportistas, con más de 100.000 afiliados y cerca de medio millón de vehículos, exigieron al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador que tomara medidas. Sin embargo, el presidente los acusó de ser «conservadores» y rechazó el diálogo.
La protesta se extendió por todo el país, desde Tamaulipas hasta Chiapas, abarcando desde la frontera con Estados Unidos hasta la frontera con Centroamérica. Los transportistas denunciaron la falta de seguridad en las carreteras, los altos costos de peaje y los constantes asaltos que ponen en peligro sus vidas y sus medios de vida.
En algunas regiones, como Ciudad Juárez, el bloqueo se mantuvo durante varias horas y finalizó después de que se acordara una reunión con funcionarios federales. Los industriales chihuahuenses expresaron comprensión hacia la protesta de los transportistas y destacaron que mientras persista la circulación de armas en manos de civiles y la impunidad, la violencia seguirá en aumento, afectando la economía y la competitividad del país.
Los transportistas compartieron testimonios de asaltos y pérdidas, subrayando la urgencia de abordar la inseguridad en las carreteras mexicanas.
