SAN PEDRO DE MACORÍS.- En las cárceles de República Dominicana, no hay restricciones para que los reclusos reciban educación escolar. Incluso aquellos que no tienen actas de nacimiento al momento de su detención pueden comenzar las clases mientras se gestiona su documentación.

La obtención de la educación básica o secundaria en estos centros es flexible. Aunque el año escolar comienza en el último trimestre del año, los internos pueden inscribirse en cualquier momento si lo desean.

Según Frania Navarro, encargada de tratamiento de la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC), si un interno es trasladado, su código educativo lo sigue, lo que permite su transferencia sin interrumpir las clases. María Teresa de León Nivar, encargada de Educación de la Dirección, explicó que, en general, se evita trasladar a un recluso que esté estudiando, a menos que sea necesario.

Ambas funcionarias destacaron que hay pocos problemas en las aulas, ya que los internos que se inscriben suelen haber decidido cambiar su vida.

Además, la DGSPC está trabajando en un plan piloto en la cárcel de San Pedro de Macorís para establecer un politécnico, donde los reclusos puedan formarse en áreas técnicas como informática, enfermería o ebanistería.

El departamento de Educación gestiona recursos y alianzas con universidades, el Infotep y las escuelas vocacionales de las Fuerzas Armadas, entre otras instituciones, para apoyar la educación de los reclusos. También se implementan programas como «Prepara», que provee desayunos y almuerzos escolares a varios centros penitenciarios, como parte de un esfuerzo por mejorar la oferta educativa y ofrecer cursos técnicos.

Estudiar fuera de las cárceles

Navarro explicó que el proceso es gradual. Primero, el recluso debe cumplir con varios requisitos: haber completado gran parte de su formación dentro del penal, tener una condena firme, haber cumplido una parte significativa de su sentencia y demostrar buen comportamiento.

Además, la universidad en la que el interno quiera matricularse no debe oponerse, a pesar de que se trata de una persona privada de libertad.

Estos cursos forman parte del plan educativo que busca la reinserción de los reclusos una vez hayan cumplido su condena.

Una vez cumplidos estos pasos, un custodio vestido de civil acompaña al recluso a la universidad una vez por semana, en los horarios correspondientes. Con el tiempo, el recluso puede solicitar al Juez de Ejecución de la Pena que se le permita asistir a la universidad sin custodia.

Navarro destacó que, hasta la fecha, cientos de reclusos han asistido a clases sin que se hayan reportado incidentes, logrando buenos resultados y calificaciones. Sin embargo, lamentó que estos logros no reciban la atención que merecen.

Por su parte, De León señaló que la pandemia afectó a la población carcelaria, ya que muchos programas educativos, especialmente los universitarios, se volvieron virtuales. Esto ha permitido que algunos reclusos se inscriban en universidades internacionales sin necesidad de un convenio con el penal, gracias a la modalidad en línea.

A pesar de la falta de aulas virtuales en algunos centros, se aprovechan cualquier espacio disponible para que los internos puedan estudiar usando laptops, tabletas o celulares. Según Navarro, «cualquier rincón donde haya acceso a internet se utiliza, ya que realmente carecemos de aulas virtuales para estos fines».

Pasantías y reinserción social

Admitieron que deben encontrar una solución para que los reclusos preventivos puedan acceder a programas de pasantías de manera virtual, ya que no se les permite salir de la cárcel para realizar este tipo de actividades.

Navarro señaló que algunas carreras requieren la realización de pasantías, y en algún momento será necesario resolver esta situación, ya que los reclusos preventivos no pueden participar en dichas actividades fuera del penal debido a las restricciones legales que les impiden salir.

Uno de los requisitos para obtener la libertad condicional es que el recluso demuestre ante el juez que ha aprovechado su tiempo en prisión. Esto se puede evidenciar mediante sus estudios, capacitaciones y actividades de voluntariado, según explicó Navarro.

José Abud, subdirector de Trabajo Penitenciario, mencionó que algunos internos de las cárceles La Victoria y Najayo Hombres y Mujeres participarán en el Festival Nacional de Plantas y Flores en el Jardín Botánico Nacional.

Además, algunos reclusos formarán parte del desfile de modas del RD Fashion Week. En este evento, las internas de Najayo Mujeres presentarán piezas diseñadas con la colaboración de la diseñadora Melkis Díaz, mientras que 10 reclusos de Rafey Hombres modelarán chacabanas que confeccionaron como parte de los programas de Infotep.

Navarro concluyó diciendo que, si los reclusos aprovechan estas oportunidades, podrán ver los resultados, ya que su trabajo es brindarles estas herramientas para su reintegración.

Otras fases del programa

Alberto, un interno de La Victoria, comentó que lleva varios años estudiando y reconoció que muchos reclusos no pueden acceder a la educación por dificultades económicas. Solicitó que la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se acerque más a los internos, al menos mediante programas virtuales.

«Sería ideal que llegaran ayudas para medias becas. Aquí hay muchas personas que quieren estudiar. Tengo un listado de 40 internos interesados en inscribirse en otra universidad, pero aún no se han otorgado los permisos necesarios», explicó.

Los reclusos están solicitando más becas para poder cursar estudios universitarios.

Hasta ahora, el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (MESCYT) no tiene registros de becas otorgadas a internos en las cárceles dominicanas durante el periodo 2022-2024, según informó esta institución en respuesta a una solicitud de información.

El Departamento de Becas del MESCYT agradeció el interés y afirmó que llevarán esta inquietud a las autoridades para explorar la posibilidad de ofrecer oportunidades educativas a los reclusos mediante acuerdos con las instituciones pertinentes.

Por su parte, el Ministerio de la Juventud ha concedido solo 13 becas a internos del Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR) de Monte Plata, como parte del Programa de Apoyo Educativo Juvenil Fase I 2022.

Con información de Listín Diario