La Administración para el Control de Drogas (DEA) atraviesa un momento delicado en su oficina del Caribe. El agente especial a cargo de la región, con sede en Puerto Rico, Michael A. Miranda, dejará su puesto el próximo 7 de marzo.
La salida ocurre mientras que la Homeland Security Investigations (HSI) lleva adelante una investigación sobre presuntas irregularidades cometidas por agentes en la zona.
Fuentes cercanas confirmaron que Miranda, además de encabezar las operaciones en el Caribe, estaría bajo el escrutinio de las autoridades federales. Ante ese escenario, habría optado por retirarse de la institución, decisión que marca un giro en la conducción de la DEA en la región.
El proceso de investigación ha generado repercusiones en las operaciones antidrogas en el Caribe, dejando en evidencia tensiones internas y la necesidad de ajustes en la estrategia de la agencia.
