Miles de personas se movilizan en distintas ciudades de Sudáfrica para exigir la salida de inmigrantes en condición irregular, en medio de un aumento de las tensiones por la migración y de recientes episodios de violencia xenófoba registrados en el país.

Las manifestaciones coincidieron con la fecha límite fijada por grupos antiinmigración para que los extranjeros indocumentados abandonaran el territorio sudafricano. Durante las marchas, los participantes portaron banderas nacionales, vistieron ropa tradicional y corearon consignas contra la inmigración ilegal.

Los organizadores sostienen que la presencia de inmigrantes sin documentos ha contribuido al aumento del desempleo, la delincuencia y la presión sobre los servicios públicos, argumentos que han sido rechazados por diversos sectores de la sociedad y por el propio Gobierno.

Aunque las protestas transcurrieron en su mayoría de forma pacífica, las autoridades informaron sobre varios arrestos por incidentes aislados de saqueos e intentos de robo contra negocios administrados por extranjeros. El ministro de Policía en funciones, Firoz Cachalia, advirtió que quienes aprovechen las manifestaciones para cometer delitos serán procesados conforme a la ley.

Por su parte, el presidente Cyril Ramaphosa reconoció que existen desafíos relacionados con la inmigración irregular y el control fronterizo, pero insistió en que ese fenómeno no es el origen de los problemas económicos y sociales que enfrenta Sudáfrica. Asimismo, pidió que las manifestaciones se desarrollaran sin violencia y respetando el Estado de derecho.

Las movilizaciones ocurrieron bajo un amplio despliegue policial, mientras varios países africanos emitieron alertas para sus ciudadanos residentes en Sudáfrica debido al riesgo de nuevos ataques xenófobos. El país ha enfrentado en distintas ocasiones episodios de violencia contra inmigrantes, siendo los más graves los registrados en 2008 y 2019, que dejaron decenas de fallecidos.