JUAN DOLIO, SAN PEDRO DE MACORÍS.- La comunidad de Juan Dolio, en San Pedro de Macorís, enfrenta una crisis ambiental y económica debido a la masiva llegada de sargazo a la playa Oasis, ubicada a más de dos kilómetros de la entrada principal del municipio Guayacanes. Desde el pasado lunes, extensas alfombras de esta alga marina cubren la costa, desprendiendo un hedor que ahuyenta a visitantes y afecta a los negocios locales.

La acumulación, acompañada de plásticos y desechos sólidos, genera un ambiente insalubre en el extremo derecho de la playa, mientras que el lado izquierdo conserva algunos espacios despejados. Vendedores ambulantes intentan guiar a turistas hacia estas áreas, aunque la mayoría se retira poco después por el mal olor y la incomodidad.

Luis José Zorrilla, quien alquila mesas y ofrece mariscos, asegura que las ventas cayeron un 90 %. En los restaurantes la situación es similar: “Los turistas ven la condición de la playa y se van. No hemos visto autoridades”, lamentó Rosa, trabajadora de la zona. Josefina, encargada de los baños públicos, afirmó que sus ingresos prácticamente desaparecieron: “Es un bajo insoportable, casi nadie viene”.

José Miguel García, conocido como “El Ronco”, indicó que las ventas han disminuido en un 95 % y pidió la intervención del ministro de Turismo, David Collado. Otros vendedores, como “El Mono” y “El Feo”, coincidieron en el reclamo de acciones urgentes.

La situación también afecta a los visitantes. Giuseppe, un turista italiano residente en el país, expresó su frustración: “Me gusta venir al mar para reflexionar, pero ahora es imposible”. Una familia extranjera vivió la misma decepción al llegar a la playa.

El sargazo, cuya proliferación se vincula al calentamiento de los océanos y al exceso de nutrientes, se ha convertido en un reto para las costas del Caribe. En República Dominicana ha golpeado playas de La Altagracia, Samaná, Barahona y ahora San Pedro de Macorís.

Mientras tanto, Juan Dolio permanece sumido en la incertidumbre: restaurantes vacíos, mesas sin clientes y vendedores a la espera de que las autoridades actúen para rescatar la actividad turística de la zona.