Cada noche, cientos de migrantes atraviesan los postes de un muro fronterizo o lo escalan usando escaleras metálicas en San Diego. Se agrupan en una zona entre dos muros, esperando la llegada de agentes de la Patrulla Fronteriza, mientras voluntarios les ofrecen café caliente, sopa instantánea y vendajes para heridas en rodillas y tobillos. A una hora en coche hacia el este, otros migrantes cruzan un desierto rocoso en busca de puntos de reunión, utilizando caminos de tierra y carreteras asfaltadas, intentando encontrar agentes para entregarse​​.

San Diego se ha convertido recientemente en el corredor más transitado para los cruces fronterizos irregulares, un cambio rápido en las rutas migratorias que ahora ve esta región como la más activa desde abril, según cifras oficiales. Este cambio se debe en parte a que Tijuana, una ciudad grande y cercana, facilita el acceso. En abril, hubo 37,370 detenciones en San Diego, un aumento del 10.6% respecto a marzo, desplazando a Tucson como el sector más activo​​.

La migración en San Diego presenta desafíos adicionales debido a la diversidad de nacionalidades de los migrantes, lo que complica las deportaciones. Mientras los mexicanos, guatemaltecos y hondureños suelen ser deportados rápidamente, las personas de países más distantes como India, Georgia, y Vietnam representan un reto logístico y financiero mayor para el gobierno de EE.UU.

Los migrantes prefieren esta ruta debido a la percepción de ser menos peligrosa y más accesible. Utilizan sus teléfonos para recibir información actualizada sobre las mejores rutas y momentos para cruzar. Las condiciones en los campamentos pueden ser duras, pero los migrantes están dispuestos a enfrentar estos desafíos con la esperanza de un futuro mejor en Estados Unidos​.