La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien ha sido duramente criticada por respaldar prácticas laborales excesivas, enfrenta una nueva ola de cuestionamientos tras convocar a su equipo de trabajo a una reunión a las 3 de la madrugada.
El encuentro tuvo lugar el pasado viernes y tenía como objetivo preparar una sesión parlamentaria programada para ese mismo día. La decisión ha reavivado el debate sobre un tema especialmente sensible en Japón: el «karoshi», término que hace referencia a la muerte por exceso de trabajo, una problemática que ha cobrado notoriedad en los últimos años.
Algunos sostienen que la reunión, que se extendió por tres horas, podría fomentar hábitos laborales poco saludables y otros consideran que Takaichi impuso cargas innecesarias a su equipo.
El ex primer ministro y actual líder del principal partido de oposición, Yoshihiko Noda, aprovechó la ocasión para criticar a la mandataria, calificando de “locura” su decisión. Además, recordó que, durante su gestión, entre 2011 y 2012, comenzaba su jornada laboral a las seis o siete de la mañana.
Por su parte, Takaichi —la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra— explicó que el fax de su casa se había atascado, por lo que decidió trasladarse a la residencia oficial del primer ministro, donde aún no se ha mudado, para revisar el material informativo antes de la reunión presupuestaria prevista para las 9 de la mañana en la Dieta Nacional, el Parlamento japonés.
En ese mismo encuentro, la mandataria reconoció que su preparación a primera hora había “causado molestias” a su personal, aunque defendió la necesidad de reunirse tan temprano para reescribir los borradores de las respuestas dirigidas a los legisladores.
Como respuesta a las críticas, algunos miembros del Partido Liberal Democrático (PLD), al que pertenece Takaichi, responsabilizaron a los legisladores de la oposición por entregar las preguntas con poco tiempo de antelación. «Incluso una adicta al trabajo como la primera ministra Takaichi no querría estar trabajando a las 3 a. m.», escribió en X (antes Twitter) la legisladora oficialista Midori Matsushima.
El episodio ha vuelto a poner sobre la mesa las dificultades que enfrenta Japón para alcanzar un equilibrio saludable entre la vida laboral y personal, en un país donde muchos trabajadores aún sufren fuertes presiones en sus entornos laborales.
