Marcos Kwiek debe ser colocado alto en cualquier ranking donde se quiera identificar a los más exitosos entrenadores que han intervenido en el deporte dominicano; Tres clasificaciones a Juegos Olímpicos de cuatro posibles, ir a cuatro a Mundiales, ganar un oro en Juegos Panamericanos, cuatro en Centroamericanos y del Caribe y un cetro del ascenso (grupo dos) del Grand Prix en 2016 lo respaldan.

Hasta Kwiek, un brasileño que asumió el banquillo en 2008, confiesa que le sorprendió el más reciente golpe sobre la mesa del sexteto nacional femenino,  las Reinas del Caribe.

En los cálculos con los pies más en la tierra estaba defender el segundo lugar del ranking continental (Norceca) con importantes cosechas de puntos entre la Liga de Naciones 2023 y 2024 y que Estados Unidos se clasificara en el preolímpico de Polonia, como ocurrió. Parecía el camino más realista para llegar a París 2024 ante el exigente formato establecido por la FIVB. 

Pero el grupo de Brenda CastilloBrayelin MartínezGaila González y Niverka Marte rompió ese plan conservador y protagonizó un septiembre de ensueño que comenzó con la corona del Norceca ante el trabuco que llevó Estados Unidos a Canadá y concluyó con el boleto a los Campos Elíseos con triunfos contra los pronósticos ante Serbia, China y Países Bajos.

Pero se trata de una selección que tiene bien acostumbrado al público dominicano a darle victorias que disparan la autoestima…. por 25 años. 

Si con la vuelta al Mundial en 1998 se anunció al planeta del voleibol que las tomara en cuenta la generación de Milagros Cabral, Cosiris Rodríguez y Yudelka Bautista hizo adulto al equipo con el metal dorado en los Panam del 2003 ante una Cuba que venía de ganar tres Olímpicos en fila (único que lo ha logrado).

La cadena de señales de que se iba en serio siguió con la primera clasificación Olímpica, que no se conformó con desfilar en Atenas, pues incluyó un resonante triunfo ante EE.UU.

Desde 2002 ha ganado todas las ediciones de los Centroamericanos y del Caribe, desde 2004 es fijo en el torneo élite como el Grand Prix (que en 2017 mutó a Liga de Naciones), así como la Copa del Mundo (un torneo más exclusivo que el Mundial).

El techo del cielo se alcanzó en la cita universal de 2014, en Italia, cuando terminó en quinto lugar (compartido con Rusia). También se rozó lo más alto en el raking, con el sexto lugar.

Esta vez, a Ningbo, China, se llegó  con buenas sensaciones, que incluía el primer triunfo sobre las anfitriones, en la Liga de Naciones, la clasificación a París comenzó con el pie izquierdo al caer ante República Checa y ceder dos sets a Canadá. Pero se pudo dar la vuelta y en tierra gala se llegará con los ánimos a la altura de la torre Eiffel.

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