OPINIÓN, ANDRÉS A. AYBAR BÁEZ PARA 7 SEGUNDOS MULTIMEDIA.- Durante generaciones, la pregunta más importante que un padre hacía a sus hijos era sencilla: ¿Qué quieres estudiar cuando seas grande?

Hoy esa pregunta ha quedado obsoleta.

La verdadera interrogante es otra: ¿Qué profesión seguirá siendo competitiva cuando la inteligencia artificial pueda realizar una parte importante de ese trabajo?

Nunca antes una generación había tenido que escoger su futuro profesional en medio de una revolución tecnológica de esta magnitud. La inteligencia artificial ya no solo escribe textos o responde preguntas; también diseña edificios, redacta contratos, analiza radiografías, desarrolla software, administra inversiones y participa en investigaciones científicas.

Y esto apenas comienza.

A diferencia de las revoluciones industriales anteriores, esta no solo sustituye el trabajo físico. También está transformando el trabajo intelectual, precisamente el que durante décadas fue considerado el camino más seguro hacia el éxito profesional.

Esto obliga a las familias dominicanas a replantearse una decisión trascendental: ¿vale la pena escoger una carrera únicamente por la demanda que tiene hoy?

Probablemente no.

Muchos de los empleos más cotizados cambiarán profundamente durante la próxima década. No desaparecerán por completo, pero requerirán menos personas para realizar el mismo trabajo. Un abogado atenderá más casos con ayuda de la IA; un médico contará con diagnósticos asistidos; un ingeniero diseñará proyectos en menos tiempo; un contador supervisará procesos que antes exigían equipos completos.

Por eso, el verdadero valor ya no estará solo en acumular conocimientos, sino en desarrollar capacidades que siguen siendo esencialmente humanas: pensamiento crítico, creatividad, liderazgo, juicio ético, inteligencia emocional, comunicación, negociación y adaptación al cambio.

La República Dominicana debe comenzar esta conversación desde ahora. Universidades, colegios y familias tienen que preparar a los jóvenes para un mercado laboral que cambiará constantemente. La mejor inversión ya no será escoger la carrera de moda, sino formar personas capaces de aprender, desaprender y reinventarse durante toda su vida.

Porque, en la era de la inteligencia artificial, el título abrirá puertas, pero la capacidad de adaptarse determinará quién logra mantenerse vigente.