REPÚBLICA DOMINICANA, 7 SEGUNDOS.- Comer de forma sana y nutritiva es un derecho fundamental, pero la realidad económica puede convertirlo en un desafío. Los altos precios de los alimentos, la volatilidad del mercado y los bajos salarios complican el acceso a una dieta balanceada para muchas familias en República Dominicana. 

Según el Banco Central, la inflación interanual en octubre de 2023 fue de un 8.67%, lo que significa que los alimentos han experimentado un aumento considerable en su precio durante el último año. Esta situación impacta de manera significativa en el presupuesto familiar, especialmente en los hogares de bajos recursos, quienes pueden verse obligados a sacrificar la calidad de su dieta para poder cubrir otros gastos básicos.

Los precios de los alimentos, por un lado, son altos, lo que dificulta aún más la capacidad de las familias para acceder a una alimentación saludable. Por otro lado, son volátiles, especialmente en el caso de productos básicos como las frutas y verduras, cuyos precios pueden variar considerablemente según la época del año. Esta volatilidad dificulta la planificación de las compras y la elaboración de un presupuesto familiar, ya que los consumidores deben adaptarse constantemente a los cambios en los precios del mercado.

El impacto de los altos precios de los alimentos se extiende más allá del ámbito económico y afecta directamente la salud y el bienestar de la población. Las familias con menos recursos pueden verse obligadas a recurrir a opciones alimenticias menos saludables y más económicas, lo que puede tener consecuencias negativas a largo plazo para su salud. Además, la falta de acceso a una alimentación adecuada puede contribuir a la perpetuación del ciclo de pobreza, ya que una mala nutrición puede afectar el rendimiento académico y laboral, así como aumentar el riesgo de enfermedades crónicas. 

Factores que dificultan el acceso a una alimentación sana

El acceso a una alimentación saludable se ve obstaculizado por diversos factores como los bajos salarios, dado que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas de una familia promedio, lo que limita la capacidad de adquirir alimentos nutritivos.

 Además, la prevalencia del trabajo informal en la población dominicana contribuye a la inestabilidad económica y la falta de acceso a seguridad social, dificulta aún más la posibilidad de mantener una dieta equilibrada y variada. La falta de educación alimentaria es un factor clave, ya que muchas personas carecen de conocimiento sobre los beneficios de una alimentación saludable, les impide tomar decisiones informadas sobre su dieta y nutrición.

Crisis alimentaria: 

La crisis alimentaria es una realidad que afecta a miles de personas, exacerbada por una serie de factores interrelacionados: la inflación ha generado un aumento generalizado de los precios, especialmente en los altos costos de producción que enfrentan los agricultores, incluyendo fertilizantes, semillas y combustibles, han contribuido significativamente a esta situación. Además, la dependencia del país de las importaciones de alimentos, sumada a los impactos del cambio climático en la producción agrícola y las consecuencias económicas derivadas de la pandemia COVID-19, han agravado aún más la crisis.

Miles de personas enfrentan inseguridad alimentaria, desnutrición y hambre, mientras que la pobreza continúa aumentando en el país. Si bien el gobierno ha implementado algunas medidas para abordar la situación, como subsidios a los alimentos básicos, programas sociales y el impulso a la producción agrícola, estas acciones aún no han sido suficientes para revertir completamente la crisis.

Los alimentos que más se consumen en República Dominicana

Los dominicanos tienen una dieta arraigada en alimentos básicos que reflejan su cultura y disponibilidad local. El arroz es el pilar fundamental de sus comidas, presente desde el desayuno hasta la cena, a menudo acompañado de habichuelas, que forman una combinación clásica y reconfortante. Los plátanos, ya sean fritos, hervidos o asados, también ocupan un lugar destacado en la mesa dominicana. 

En cuanto a las proteínas, el pollo es la opción más popular, aunque la carne de res también tiene su presencia, pero en menor medida. En las zonas costeras, el pescado es una elección común. Además, las frutas tropicales, como el mango, la piña y la papaya, junto con los vegetales, complementan esta dieta variada y colorida. Sin embargo, la capacidad de compra se enfrenta a desafíos, ya que nos les alcanza.

Los precios de los alimentos pueden variar según el lugar de compra, siendo los supermercados generalmente más costosos que los mercados locales. Por ejemplo: en promedop el arroz se vende a RD$25 por libra, las habichuelas a RD$30 por libra, mientras que un plátano puede costar alrededor de RD$10 por unidad. Las proteínas como el pollo se ofrecen a RD$150 por libra, mientras que la carne de res alcanza los RD$250 por libra. El pescado, un alimento costero importante, se vende a RD$300 por libra, mientras que las frutas tropicales varían entre RD$20 y RD$50 por unidad.

Enfermedades relacionadas con la mala alimentación:

En República Dominicana, las enfermedades más comunes relacionadas con la mala alimentación representan una carga significativa para la salud pública. Entre estas, destacan las cardiovasculares, que son la principal causa de muerte en el país. Asimismo, la prevalencia de la diabetes tipo 2 ha ido en aumento en los últimos años, siendo la mala alimentación, especialmente el consumo excesivo de azúcar.

Otro problema de salud pública derivado de la mala alimentación es la obesidad y el sobrepeso, que afectan a una parte significativa de la población dominicana. El consumo excesivo de calorías y grasas se identifica como una de las principales causas de estas condiciones. Además, la desnutrición, especialmente en niños, por la falta de acceso a alimentos nutritivos contribuye significativamente a esta condición, lo que subraya la necesidad de abordar de manera integral los hábitos alimenticios de la población para mejorar su salud y bienestar general.

¿Qué dicen las personas? 

Las personas reflejan la preocupación generalizada de la población dominicana frente al alza de los precios de los alimentos, que impacta de manera significativa en su calidad de vida y bienestar económico. La búsqueda de alternativas y ajustes en los hábitos de consumo se vuelve imperativa ante esta realidad que afecta a diversos sectores de la sociedad.

Ana María Bustamante, de 35 años y madre de dos hijos, expresa su preocupación por el impacto del alza de los precios en su economía familiar: «antes podía hacer la compra del mes con RD$5,000, pero ahora necesito al menos RD$7,000. He tenido que reducir la cantidad de carne y pollo que compro, y ahora compro más víveres como arroz y habichuelas. También he tenido que buscar alternativas más baratas, como comprar marcas genéricas o productos que suplan a otros.»

Juan Marín, de 40 años y trabajador del sector informal, relata que el aumento de los precios ha afectado sus finanzas y las de su familia: “con menos dinero disponible para cubrir mis necesidades básicas, me he visto obligado a buscar trabajos adicionales y recurrir a préstamos de amigos y familiares para poder comprar comida”.

María Salgado, de 65 años y jubilada, comparte su difícil situación debido a que su pensión no le alcanza para comprar los alimentos necesarios. Ha tenido que dejar de adquirir algunos productos esenciales para su salud, como frutas y verduras, y solicitar ayuda económica a sus hijos para poder alimentarse.

¡Forma parte de la conversación!