La clásica anécdota de «el perro se comió la tarea» cobró vida para una pareja de Pennsylvania, Clayton y Carrie Law, pero en esta ocasión, costó miles de dólares. Después de sacar dinero en efectivo para un proyecto de mejoras en su hogar y dejarlo en un sobre en la encimera, su perro Cecil decidió tomar un costoso refrigerio.

La pareja quedó atónita al encontrar a Cecil sobre una pila de dinero mutilado. A pesar de que el perro nunca antes se había subido al mostrador, su acto sorprendió a los dueños. La situación se complicó cuando, a medianoche, fueron despertados por el sonido familiar de las arcadas de Cecil, quien estaba a punto de vomitar. Al investigar, descubrieron billetes de 100 y 50 dólares parcialmente comidos.

En los días siguientes, la pareja se embarcó en la desafortunada tarea de examinar los desechos de su perro para recuperar la mayoría de los billetes. Lavaron y clasificaron los fragmentos para unirlos y lograron recuperar 3,550 dólares, más del 50% de los billetes originales.

Aunque su proyecto original de mejora para el hogar aún no se ha realizado, la pareja considera la posibilidad de crear arte con las piezas de dinero que no pudieron volver a ensamblar. Aunque la experiencia fue costosa, el banco fue comprensivo y les reemplazó el dinero. La historia se volvió viral en las redes sociales, y la pareja destaca que, a pesar de los inconvenientes, no pueden enojarse con Cecil y consideran que la anécdota es algo con lo que muchos dueños de mascotas pueden identificarse.

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