Hoy se cumplen seis décadas desde el asesinato del presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, un evento que conmocionó al mundo y marcó uno de los episodios más sombríos de la historia política estadounidense.
El presidente demócrata, de 46 años, fue mortalmente herido por un disparo en la cabeza mientras su vehículo avanzaba por el centro de Dallas, Texas. A pesar del tiempo transcurrido, el asesinato de Kennedy sigue envuelto en misterios y teorías de conspiración.
En el momento del atentado, la reportera de Associated Press, Peggy Simpson, se encontraba entre los primeros en llegar a la escena, uniéndose a los agentes de policía que se concentraban en el edificio desde donde se cree que el francotirador disparó.
Simpson, de 84 años, es uno de los pocos testigos supervivientes que pueden compartir sus recuerdos de ese día. Mantuvo su atención constante en la noticia, corriendo a un teléfono público cada vez que obtenía información de los agentes para informar a sus editores.
Su experiencia como testigo directo proporciona una conexión tangible con el pasado, pero también destaca la pérdida de muchas voces clave de ese período a lo largo de los años. El Museo del Sexto Piso en Dealey Plaza, que relata la historia del asesinato, reconoce la importancia de preservar estos testimonios antes de que desaparezcan por completo.
El asesinato de Kennedy se suma a la trágica lista de cuatro presidentes estadounidenses asesinados a lo largo de la historia, que incluye a Abraham Lincoln, James A. Garfield y William McKinley. Sin embargo, el evento de 1963 sigue siendo único debido a las persistentes dudas sobre la autoría del asesinato de John Fitzgerald Kennedy en Dallas.
