El gobierno de Estados Unidos endureció este miércoles sus controles migratorios con una ofensiva contra el llamado «turismo de parto», práctica en la que mujeres extranjeras viajan con visas de turista para dar a luz en territorio estadounidense y así asegurar la ciudadanía de sus hijos.

El Departamento de Estado confirmó que ya comenzó a revocar visas a personas vinculadas con estas operaciones y que investiga redes internacionales que facilitan los viajes. En África Occidental, una embajada detectó un entramado con más de 100 extranjeros que utilizaban documentos falsos y gestores especializados; en Europa se identificaron más de 400 casos sospechosos desde 2024; y en el norte de África se cancelaron más de 100 permisos de viaje.

Las pesquisas apuntan a al menos seis empresas que ofrecían asesoría para entrevistas consulares, alojamiento y planes relacionados con el nacimiento de los bebés. Los hallazgos fueron posibles gracias al intercambio de información entre agencias de seguridad y labores de inteligencia consular.

«Una visa estadounidense es un privilegio, no un derecho», advirtió el Departamento de Estado en un comunicado, subrayando que las visas B-1 y B-2 no pueden usarse con el propósito principal de dar a luz en el país.

La medida se enmarca en un mayor endurecimiento de los controles migratorios, aunque las autoridades no han revelado los países ni las identidades de los afectados.