SANTIAGO DE LOS CABALLEROS, R.D.- Noah José Tapia, de ocho años, falleció este martes luego de permanecer durante 51 días hospitalizado en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Infantil Regional Universitario Dr. Arturo Grullón, en Santiago, donde esperaba un trasplante de corazón.

La madre del menor, Glenys Pérez, recibió la noticia entre las 4:30 y 5:00 de la tarde, horas después de haber conversado con periodistas sobre el delicado estado de salud de su hijo y los esfuerzos de la familia para encontrar una alternativa médica que permitiera realizarle el trasplante.

Pérez había explicado que Noah presentó complicaciones en el pulmón derecho, donde desarrolló un derrame pleural. Aunque el tratamiento había producido una leve mejoría, su principal dificultad continuaba siendo cardíaca. La función del corazón había descendido aproximadamente al 15 % y el niño dependía de medicamentos para mantenerse estable.

“Como me dice el médico intensivista, el corazón se está agotando”, había expresado su madre.

Una enfermedad que avanzó rápidamente

Según Pérez, los primeros síntomas comenzaron con episodios de taquicardia. Posteriormente, Noah presentó sudoración excesiva, decaimiento, pérdida del apetito y dolor en el pecho.

Tras ser llevado a una clínica en Mao, un electrocardiograma llevó a recomendar su traslado a un centro con cuidados intensivos. La condición del niño se agravó mientras le realizaban otros estudios.

“Los signos vitales estaban todos prácticamente idos, ya no respondía a nada”, relató Pérez.

Finalmente, fue trasladado mediante el Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1 al Hospital Arturo Grullón, donde ingresó de emergencia a cuidados intensivos.

La búsqueda de un trasplante para Noah José Tapia

La familia buscó durante semanas un hospital extranjero que pudiera recibir al menor para realizarle el trasplante, debido a que este procedimiento cardíaco pediátrico no estaba disponible, según explicaron sus familiares, en República Dominicana.

El padre, Junior Tapia, realizó gestiones ante hospitales e instituciones internacionales, incluyendo centros de Estados Unidos. Sin embargo, algunos hospitales requerían garantías económicas para atender a pacientes extranjeros, con costos que podían alcanzar millones de dólares.

A esto se sumaba la necesidad de encontrar un donante compatible y mantener estable al niño durante la espera.

La familia también enfrentó elevados gastos médicos, incluyendo medicamentos, análisis, transfusiones y pruebas especializadas.

51 días de lucha

Durante los 51 días de hospitalización, Glenys permaneció prácticamente las 24 horas junto a su hijo. En ocasiones, debido al cansancio, dormía en su vehículo estacionado en las inmediaciones del hospital.

Horas antes de conocer la muerte del niño, había expresado el esfuerzo que hacía para mantenerse fuerte frente a él.

“Yo he sacado fuerza porque yo sé que estoy con él ahí 24/7. Yo no permito que me vea así mal ni llorando porque es un niño súper inteligente”, relató.

Poco después, recibió la noticia de que Noah José Tapia había fallecido mientras esperaba el corazón que pudiera salvarle la vida.