El río Fula, conocido por su belleza natural, ha sido el centro de la controversia debido a su crecida repentina, que resultó en la trágica pérdida de cinco vidas, incluida una menor de edad. El balneario en el río Jayaco, popularmente llamado Fula, presenta desafíos a las regulaciones ambientales al tener sombrillas, sillas y mesas en su cauce.
La muerte de las cinco personas ha resaltado la necesidad urgente de revisar y fortalecer las medidas de seguridad y preservación ambiental en la zona. Franklin Bautista, director provincial de Medio Ambiente en Monseñor Nouel, reconoció las violaciones a la Ley 64-00 de Medio Ambiente y los horarios establecidos, pero indicó dificultades para llegar a un acuerdo definitivo con los comerciantes.
A pesar de los esfuerzos de prevención y reuniones con autoridades, la tragedia ocurrió, y Bautista subrayó la necesidad de actuar con dureza. El Ministerio Público responsabilizó al Ministerio de Medio Ambiente por no regular adecuadamente la situación en el balneario. El fiscal Joel López organizó una mesa institucional para abordar el tema y evitar futuros incidentes.
En cuanto a la tragedia, cinco personas perdieron la vida, y otras doce fueron arrastradas por el río, siendo rescatadas siete con vida. La situación ha generado la necesidad de tomar medidas drásticas para evitar incidentes similares y garantizar la seguridad de quienes visitan el área.
