Más de medio millón de migrantes han cruzado la desafiante selva del Darién en su ruta hacia Norteamérica en lo que va del año 2023, marcando un récord histórico en la travesía de esta frontera natural entre Panamá y Colombia. La gran mayoría de estos migrantes son de nacionalidad venezolana, con 320,465 personas, seguidos por 54,757 migrantes ecuatorianos, según informaron fuentes oficiales a la agencia EFE.

La cifra de 501,297 migrantes que han atravesado el denominado «tapón del Darién» en lo que va del año supera significativamente los 248,000 del año 2022 y los 133,000 de 2021. Este impresionante flujo migratorio se mantiene a pesar de los numerosos desafíos que enfrentan los migrantes en su travesía por la selva, incluyendo peligros como ataques de animales salvajes, mordeduras de serpientes, crecidas de ríos debido a lluvias torrenciales, robos y violaciones.

El jefe de la delegación regional del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para México y América Central, Olivier Dubois, señaló la necesidad de una «respuesta de asistencia humanitaria inmediata» y una acción coordinada entre los países de origen, tránsito y destino, junto con organismos humanitarios. Dubois resaltó que detrás de las cifras hay historias individuales, con especial atención a niñas, niños y adolescentes que llegan deshidratados y con necesidades específicas de atención física, salud mental y protección.

El Gobierno panameño ha invertido cerca de 70 millones de dólares en los últimos años en la gestión del problema migratorio, pero ha acusado a países del sur de América, especialmente a Colombia, de no abordar adecuadamente este desafío. Panamá registra a los migrantes a su llegada, proporcionándoles refugio, alimentación y atención médica, para luego coordinar su traslado en autobuses hasta Costa Rica, siendo los propios migrantes quienes asumen los costos.

A través de una operación de flujo controlado, Panamá ha establecido estaciones en la frontera sur (Darién) y en la norte (Los Planes de Gualaca), donde los migrantes son transportados en autobuses que deben costear, y que tradicionalmente los dejaban en la frontera de Paso Canoas. Sin embargo, en octubre se activó un «corredor humanitario» entre Panamá y Costa Rica para el traslado directo de migrantes hasta territorio costarricense.