A pesar de que aún no ha sido concluida, la Línea 2C del Metro de Santo Domingo, que conecta desde el kilómetro 9 de la autopista Duarte hasta el municipio Los Alcarrizos, ya presenta señales de deterioro que preocupan a ingenieros especialistas en corrosión y estructuras.

Durante un recorrido, el ingeniero Jesús Manuel Fernández Mañón, inspector de corrosión certificado en EE. UU., advirtió sobre la presencia de varillas oxidadas, filtraciones y formaciones de calcita en el concreto, síntomas de degradación temprana.

“El agua ya está penetrando la estructura. Si no se sella a tiempo, la corrosión terminará comprometiendo el acero y la vida útil de la obra”, alertó Fernández, quien destacó además que la lluvia ácida acelera estos daños.

Por su parte, el ingeniero estructuralista Andrik Soto explicó que las filtraciones provocan reacciones químicas que pueden derivar en agrietamientos conocidos como “efecto cocodrilo”, y cuestionó la ausencia de recubrimientos y sistemas de drenaje adecuados, prácticas comunes en obras similares en otros países.

La respuesta de la Opret

El ingeniero José Adolfo Herrera, asistente técnico de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret), reconoció las filtraciones, pero aseguró que forman parte del proceso constructivo y que serán corregidas mediante sellado e impermeabilización.

Aunque todavía no se ha definido el producto a utilizar, Herrera señaló que la decisión se tomará a finales de septiembre y que los trabajos de corrección podrían completarse en 30 días, siempre que las condiciones climáticas lo permitan.

También aclaró que la decisión de pintar el viaducto respondió a motivos estéticos, pero admitió que implicará costos de mantenimiento periódicos que no estaban contemplados en el presupuesto original.

Una obra millonaria bajo cuestionamientos

La extensión del metro hasta Los Alcarrizos tiene un costo estimado de 506 millones de dólares, de los cuales 396 millones corresponden al viaducto y 110 millones a la marginal.

Sin embargo, la estructura presenta filtraciones activas, recubrimientos desprendidos y hasta materiales improvisados, como gomas usadas como juntas, lo que expertos calificaron como fallas en la supervisión.

“El agua es enemiga de todo. Si no se corrige ahora, los daños serán irreversibles”, insistió Fernández Mañón.

La obra está prevista para entregarse en febrero de 2026, pero la advertencia de los especialistas sobre el factor tiempo plantea dudas sobre la eficacia de las correcciones y la durabilidad de la infraestructura.