OPINIÓN, EURIC SANTI.- La insensatez celebra cuando le roban. La sensatez analiza los parámetros y cuestiona. Los humanos buscamos pertenecer a algo; es parte de la intríngulis psico-religiosa. Saberlo no está mal.

Quienes mueven los hilos del mundo han notado estos comportamientos desde el Concilio de Nicea; por eso la iglesia se convirtió en su momento en «la Federación Medieval de Europa»; no existía un rey si la iglesia no lo aprobaba. De hecho, el protestantismo tomó fuerza como corriente religiosa justo porque un rey se quería divorciar (Enrique VIII) y la iglesia no lo aprobó, así que adoptó la nueva iglesia de Lutero, reemplazando la católica en su país y se casó nuevamente.

Lo interesante de todo esto es cómo, al evolucionar del tiempo, los humanos han ido saliendo del «cristianismo», pero adoptando una «inespiritualidad», que no es tal… Pareciera que solo adoptan una flexibilidad religiosa, tomando cualquier cosa como «su dios».

Supuestamente no son religiosos; sin embargo, consumen como una religión, filosofan como una religión y viven como una religión. Ergo, sí son religiosos, pero no son religiosos con base y fundamentos que les permitan identificar a cuál religión pertenecen.

¿Cuál es el tema con esto?

Que cuando formas parte de un sistema religioso establecido, tienes tus fundamentos claros. Cuando es un sistema estructurado, la persona sabe que la religión forma parte de su estructura emocional y tiene sus ‘does & don’ts’ escritos en parámetros identificables, legibles y cuestionables. Por tanto, si decide cuestionar esos parámetros, sabe exactamente qué cuestionar y por qué.

A diferencia de cuando la persona no sabe que forma parte de un sistema religioso, va como una oveja al matadero sin saber ni siquiera por qué camina con el grupo. Adopta el comportamiento repentinamente, muchas veces sin siquiera conocer por qué ese comportamiento es el más conveniente. La religión no identificada hace de las personas soldados en ejércitos del desconocimiento.

¿Cómo se vincula con la política?

Desde hace un poco más de un siglo, el poder identificó que las sociedades necesitaban identidad maleable y no identidad determinante. Así que era necesario iniciar un proceso de destrucción a la autodeterminación y soberanía primaria de la sociedad occidental en ese momento.

Desde la Primera Guerra Mundial, que «nadie entiende» porque la muerte del archiduque provocó la escala de un conflicto de ese nivel, hay un reinicio de los sistemas sociales. A partir de este conflicto bélico, el desarrollo tomó otro matiz, la familia tomó otro tono, el consumismo y el sometimiento se fueron incrustando como la norma. Entre otros factores.

La dinámica fue tan macabra que, post Segunda Guerra Mundial, la individualidad pasó a segundo plano real, aunque se mantiene viva en la filosofía social.

De fondo, crearon dos sistemas de gobierno que están en conflicto constante —la izquierda y la derecha—, destruyeron la estructura religiosa y hoy por hoy las personas creen en «lo que sea», desde artistas hasta muñecas, mientras otros luchan por ideologías en un mundo ficticio de discusiones efímeras e insípidas.

¿Cómo se traduce esto al mundo real?

⚠️️ Se traduce en que las sociedades perdieron el poder disfrazado de una falsa democracia.

⚠️️ Se traduce a que se eligen gobernantes que no necesariamente trabajan por los impuestos que se pagan;

⚠️️ Se traduce a personas que no entienden la importancia de tener terrenos, de no depender de sistemas de provisión y no solo confiar, también verificar.

⚠️️ Se traduce a personas educadas para obedecer y no cuestionar.

⚠️️ Se traduce a un sistema donde el verdadero producto es el individuo que sostiene el sistema, no lo que se consume;

⚠️️ Se traduce a tener reyes sin corona…

¿Qué tiene que ver la izquierda y la derecha con religión?

Todo, la religión de la izquierda y la derecha, son el mecanismo de control político. La discusión constante permite a los verdaderos dueños del poder manipular a las sociedades para impedir que se organicen y se rebelen contra el modelo que no siempre compensa lo que entregan.

Ambas ideologías se han convertido en más que una filosofía política, son una religión. Incuestionables. Místicas. La única solución al problema del mundo. Cada corriente ha asumido que son las salvadoras de la humanidad y sus países; sin ellas nada funciona, mientras los ciudadanos bailan en el medio.

¿LO PEOR? La mayoría de personas que forman parte de la religión política ni siquiera saben que están en ella. No obstante, cuando sus «ungidos» llegan al poder, estos son inmaculados, inequívocos, que todo lo que hagan está bien, aunque esté mal.

La solución está en pensar y construir

Si analizamos las sociedades de hoy, viven de cosas que ni siquiera conceptualizan en su origen. Si hablamos de constituciones, por ejemplo, hablamos de certificados místicos que rigen un país y, por consecuencia, son vara y batuta.

No hablamos de las constituciones como acuerdos sociales entre los individuos y grupos de poder dentro de un país que se pusieron en el mismo tono en lo que querían ser y cómo serían; hablamos de ellas como papiros religiosos que rigen un territorio. La realidad es que las constituciones no responden a criterios absolutos de filosofías políticas, satisfacen dinámicas de poder circunstanciales, por supuesto, permeadas por la necesidad política del momento en que fueron creadas.

Lo mismo sucede con las leyes, con las normas, con las instituciones… todo se creó con un fin de correlación de poder y se asume que el absolutismo de las mismas es tan trascendental que jamás puede ser cuestionado más allá de los marcos ideológicos de la filosofía política a la que pertenece el gobernante famoso de turno. Ahí el problema de hoy en día y las discusiones reales.

Estamos claros, las sociedades no entienden lo que son

«las sociedades no entienden lo que son». En esta idea previamente expresada yace el reto que tienen los políticos modernos y a quienes realmente les interesa guiar las sociedades a entender su origen y lo que significa ser un país.

No se trata de que una persona es religiosamente de izquierda o derecha, es que las sociedades de occidente han decidido construir o promover su identidad en base a temas musicales y artísticos, no en base a las estructuras morales y ahí el meollo, en todo lo que han olvidado.

  • Olvidaron lo que las hizo sociedades;
  • Olvidaron los núcleos de poder familiar llenos de autodeterminación y soberanía;
  • Olvidaron lo que es autosostenerse;
  • Olvidaron lo que es tener familias con muchos miembros;
  • Olvidaron la importancia del legado social;
  • Olvidaron lo que es la correlación de fuerza;
  • Olvidaron que a menos hijos, menos hermanos y menos primos… tienen un nuevo patriarca que se llama: «control»;
  • Olvidaron que éramos grandes y fuertes con el patrimonio familiar;
  • Olvidaron que es mejor producir nuestra propia comida a comprarla sin saber de qué está hecha.

Y esto que han olvidado no es fortuito, hemos sido codificados por décadas. Nos advirtieron pensadores como Orwell, sin embargo decidimos romper los vínculos familiares e irnos a «la gran ciudad» para «crecer». Creímos que depender de otros era lo mejor… ya vemos que no.

¿Sabes por qué nos destruyeron con una nueva religión?

Porque a mayor libertad, menos susceptibles a caer en sus juegos. Cuándo una persona es criada sobre la base moral familiar, sobre los valores tradicionales de su honor familiar, es menos maleable, menos dócil y por supuesto es más ‘preguntona’.

Si la familia o una religión como el Cristianismo forma los valores base de un individuo, es más improbable que este se «doble» a ideas que afectan su identidad familiar. Como diría un amigo, una persona así «no es negocio para el sistema político».

La solución a esto es retomar lo que nos hace fuertes, la autodeterminación y soberanía individual. La capacidad de vivir de nuestra propia tierra, la construcción de esquemas con nuestras familias dónde exista más unidad y por demás, mayor fuerza contra los sistemas de poder.

Esa es la solución. Cambiar la dinámica, educar mejor las generaciones venideras, de lo contrario… los tantos audiovisuales distópicos que hemos visto, se harán tan realidad que dará miedo ver nuestros hijos caminar en ellos y ya no tendremos fuerzas para evitarlo.

RECUERDA: Ningún sistema religioso tendrá mejores intenciones para ti que tus familiares cercanos. Los casos de desorden son y han sido menores a los positivos, pero nos han codificado para darle más valor a estos.