Israel lanzó este sábado una nueva ofensiva aérea contra el sur del Líbano, dejando al menos 10 muertos y varios heridos. Con estas víctimas, el número de fallecidos desde el inicio del conflicto hace cinco semanas supera ya las 1,950 personas, según el Ministerio de Salud Pública libanés.
Los ataques se concentraron en el distrito de Nabatieh, donde tres personas murieron en la ciudad de Toul, entre ellas un miembro de la Autoridad Sanitaria vinculada a Hizbulá. En la localidad de Zifta, otros tres fallecieron, incluido un integrante de la Defensa Civil, mientras realizaban labores de rescate.
El Centro de Operaciones de Emergencia también confirmó la muerte de cuatro personas en Kfarsir, entre ellas un paramédico. Las autoridades denunciaron que los trabajadores de salud se han convertido en blanco de los bombardeos, lo que califican como una violación grave del derecho internacional humanitario.
La ofensiva israelí se mantiene activa en distintos puntos del sur del país y aviones de combate sobrevolaron incluso la capital, Beirut, mientras la Presidencia libanesa informó de un primer contacto telefónico con Israel para discutir un posible alto al fuego.
Los ataques ocurren en paralelo a las conversaciones que sostienen en Islamabad las delegaciones de Irán y Estados Unidos, con el objetivo de poner fin a la guerra iniciada a finales de febrero. Teherán ha insistido en que el Líbano sea incluido en cualquier acuerdo de paz.
