Este martes, el Gobierno de la India anunció nuevas medidas de control sanitario tras la muerte de al menos veinte niños por presunta intoxicación con jarabes para la tos. A partir de ahora, estos medicamentos solo podrán venderse en farmacias debidamente autorizadas, incluso en las zonas rurales donde antes existían excepciones legales.
La disposición, comunicada oficialmente por el Ministerio de Salud, elimina la flexibilidad que permitía la venta sin receta en aldeas pequeñas y busca garantizar una distribución más responsable, reforzando la seguridad farmacéutica en todo el país.
La decisión surge en medio de la investigación por el caso del jarabe “Coldrif”, fabricado por la empresa Sresan Pharmaceutical Manufacturer, vinculado a la intoxicación de los menores en el estado de Madhya Pradesh. El producto habría estado contaminado con dietilenglicol (DEG), una sustancia altamente tóxica que puede provocar insuficiencia renal aguda. El propietario de la farmacéutica fue detenido como parte del proceso judicial.
Este episodio ha reavivado la preocupación internacional sobre la calidad de los medicamentos producidos en India, país que en los últimos años ha enfrentado cuestionamientos por casos similares en Gambia, Uzbekistán y Camerún, donde jarabes contaminados también fueron asociados a muertes infantiles.
Las autoridades indias subrayaron que la nueva regulación forma parte de un esfuerzo más amplio para reforzar la supervisión del sector y evitar que productos defectuosos o contaminados lleguen al mercado.
