La secularización avanza en Europa y un ejemplo reciente ha generado debate: una iglesia católica en Utrecht, Países Bajos, fue cerrada y transformada en gimnasio.
Se trata de la Sint-Gertrudiskerk, construida en 1924 y clausurada en 2018 por la disminución de feligreses. Hoy funciona como el COMMIT Health Club, un centro de entrenamiento que ocupa el espacio donde antes se celebraban misas y actividades religiosas.
El tema salió a la conversación pública luego de que una influencer compartiera un video ejercitándose en las máquinas del gimnasio, describiendo el lugar como “mágico”. Sin embargo, para muchos creyentes y defensores del patrimonio cultural, la reconversión de un templo en espacio comercial refleja la pérdida de valores espirituales y el abandono de la tradición religiosa en la sociedad europea.
