Este lunes, los partidos políticos recibirán los fondos correspondientes al 0.5 % de los ingresos fiscales de este año, como estipula la Ley 20-23 de Régimen Electoral. Esta asignación había sido temporalmente inhabilitada por la Ley de Presupuesto General del Estado, pero el gobierno encontró un mecanismo legal para proporcionar los recursos.

El presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Román Jáquez, anunció inicialmente la entrega de estos fondos para el pasado viernes, pero finalmente se llevará a cabo hoy.

El gobierno desembolsó fondos adicionales a la JCE para gastos administrativos y operativos, de los cuales se hará la transferencia a los partidos políticos. Se espera que cuando se realice el presupuesto complementario en junio, se reasignen estos recursos a la JCE.

Hasta la fecha, se han entregado a los partidos políticos 2,520 millones 800 mil pesos. Con este nuevo desembolso, esta suma se duplicará y se distribuirá principalmente entre los partidos que obtuvieron más del 5 % de los votos en la última elección.

La entrega de fondos a los partidos políticos está consagrada en la Ley Electoral, aunque no fue incluida en la Ley Electoral 15-19. Sin embargo, la práctica continuó debido a la consignación de estos recursos en la Ley de Presupuesto.

El presidente Luis Abinader había propuesto reducir estos fondos en un 50 % debido a las dificultades económicas causadas por la pandemia de Covid-19, pero finalmente se aprobaron 1,260 millones de pesos para este fin.

La entrega de estos fondos es apoyada por la mayoría de los actores políticos como una ayuda para mantener el sistema de partidos políticos, fundamental para la democracia. Sin embargo, algunos consideran injusta la distribución y abogan por una modificación en las reglas del juego.

Juan Martínez, delegado del Frente Amplio ante la JCE, opinó que el reclamo de estos fondos debería haberse realizado inicialmente desde el Congreso Nacional, como un asunto de ley. Considera que la práctica de solicitar fondos al Poder Ejecutivo es parte de una costumbre paternalista y aboga por una mejor distribución entre las organizaciones políticas emergentes.