El ingeniero estructuralista Reginald García declaró que el desplome de una pared en el paso a desnivel de la intersección de las avenidas 27 de Febrero y Máximo Gómez, que resultó en la pérdida de nueve vidas, no fue resultado de una falla en la estructura, sino más bien de problemas en el sistema de drenaje.

García, quien fue el arquitecto detrás del diseño de la obra, explicó que el agua acumulada por las intensas lluvias generadas por un disturbio tropical se filtró entre la pared y la roca, ejerciendo presión hasta provocar su colapso, ya que la «estructura no estaba diseñada para esa carga tan grande».

Durante una entrevista en programa de televisión, García afirmó que no se trató de una falla estructural, sino un problema de drenaje, y señaló que el paso a desnivel de la 27 con Tiradentes, que utiliza el mismo sistema, no ha presentado problemas porque cuenta con un adecuado sistema de drenaje.

El ingeniero cuestionó el informe presentado por el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA) en 1999, que indicaba «fallas estructurales» en el paso a desnivel en cuestión, asegurando que estaba equivocado y que las autoridades de esa época eran conscientes de ello.

Según García, la estructura es prefabricada y consta de una parte vaciada (zapata) y otra con una loseta, y el problema radicó en que la presión del agua desbarató dicha estructura. También mencionó que con un mantenimiento adecuado a lo largo de los años, se podrían haber detectado las condiciones que llevaron al derrumbe y sugirió que la instalación de anclajes adicionales podría haber mejorado la resistencia de la obra.