Con el objetivo de poner fin a una demanda colectiva presentada en California, Google aceptó desembolsar 68 millones de dólares tras las acusaciones de que su asistente de voz grababa conversaciones privadas sin autorización. El acuerdo, que aún debe ser aprobado por un juez, busca cerrar un proceso legal en el que se señaló a la compañía de recopilar y difundir información sensible a través de Google Assistant.
De acuerdo con la querella, el asistente se activaba y grababa diálogos sin que los usuarios lo solicitaran mediante las frases “Hey Google” u “Okay Google”, o incluso sin presionar el botón de activación en teléfonos, computadoras portátiles, tabletas, auriculares y otros dispositivos compatibles. Los demandantes sostienen que esas grabaciones derivaron en anuncios personalizados basados en conversaciones recientes, incluyendo temas financieros y laborales.
Este caso se suma a otros litigios contra grandes tecnológicas por presuntas prácticas invasivas de privacidad. En 2025, Google acordó pagar cerca de 1.400 millones de dólares al estado de Texas por demandas relacionadas con el rastreo ilegal de ubicación. Apple también enfrentó acusaciones similares y en 2021 desembolsó 95 millones de dólares para resolver reclamos sobre grabaciones no autorizadas realizadas por su asistente Siri.
Hasta el momento, Google —propiedad de Alphabet— no ha emitido comentarios sobre el nuevo acuerdo.
