Tras una semana de los devastadores terremotos que golpearon el norte de Venezuela y que han dejado más de 2.000 muertos y miles de desaparecidos, el gobierno interino decretó este miércoles siete días de duelo nacional. La medida, anunciada por la vicepresidenta Delcy Rodríguez a través de Telegram, incluye también «siete días de vigilia nacional» en homenaje a las víctimas.

El decreto llega en medio de un clima de tensión social. Comunidades afectadas y organizaciones civiles denuncian obstáculos en el ingreso y distribución de ayuda humanitaria, así como la escasa presencia del Estado en las zonas más golpeadas. En muchos sectores, los primeros rescates y la asistencia inicial dependieron de familiares, voluntarios y brigadas internacionales.

Los terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, sacudieron el país el pasado 24 de junio, siendo el estado de La Guaira uno de los más afectados. Según cifras oficiales, hasta ahora se contabilizan 1.943 muertos y más de 10.500 heridos. Las labores de búsqueda continúan, mientras cientos de familias esperan noticias de sus desaparecidos.

El gobierno asegura que más de 80.000 familias han recibido algún tipo de asistencia y que en las operaciones participan más de 26.000 efectivos nacionales, junto con 3.660 rescatistas internacionales y 148 perros especializados. Sin embargo, el malestar persiste entre los damnificados, que cuestionan la lentitud y la falta de coordinación en la respuesta oficial.

El impacto económico también comienza a dimensionarse. Una evaluación preliminar del PNUD estima daños por unos 6.700 millones de dólares en viviendas, comercios y activos, cifra que podría aumentar conforme avancen las inspecciones en terreno.