Será a finales de este año, específicamente en el mes de diciembre, cuando las autoridades entreguen el nuevo Centro de Retención Vehicular La Cuaba, cuyo proyecto reemplazará al viejo depósito de vehículos y motocicletas: ‘Canódromo El Coco’, un extenso terreno que en principio era para realizar carreras de perros; pero, terminó albergando cientos de miles de unidades de motocicletas, carros y yipetas (ya abandonados), por infracciones de tránsito o asuntos legales.

Ramón Manuel Torres Imbert, ingeniero encargado de la obra, ha confirmado a Listín Diario la fecha de entrega, al tiempo de haber explicado que este centro contempla, a parte del espacio para la retención vehicular, un edificio administrativo, un taller de mecánica para la Dirección General de Seguridad y Transporte Terrestre (Digesett), así como un edificio de la Policía Nacional, para mantenimiento y mecánica. También, tendrá un taller de electricidad, desabolladura, pintura, tapicería y una estación de combustible.

Modificaciones

Esas edificaciones se están construyendo en un área que abarca casi 112 mil metros cuadrados, de un amplio terreno denso y rico en árboles en sus alrededores, que tiene más de 123 mil metros cuadrados, de acuerdo con datos ofrecidos por el viceministro de Construcción del Ministerio de la Vivienda, Danny Santos, quien ha aclarado, que estos talleres serán utilizados para el mantenimiento de los vehículos de la Digesett, la Policía y el Instrant.

Este nuevo alojamiento, según el viceministro, no tiene nada que ver con los antiguos canódromos que se han construido en el país. “No es un sitio para tirar chatarra…, tiene muchas funciones. No es nada más la parte de retención de vehículos”, ha explicado en una entrevista con este diario, al referirse a los edificios y a las demás áreas del centro.

Los trabajos en el movimiento de tierra (corte y relleno para la ampliación de ese terreno) están en un 80 por ciento de ejecución, mientras que el edificio administrativo, que tendrá dos niveles, al igual que las construcciones civiles se encuentran en un 60 o 70 por ciento “aproximadamente”, según el encargado del proyecto.

Pero, en caso de que los propietarios no se presenten en el centro, los automóviles que sobrepasen los 90 días entrarán en un proceso de subasta pública. “Esa subasta pública no es para sacar esos motores para la calle, sino para chatarrizar y limpiar todo eso asegurando que no se acumulen o sobre asignen parqueos”, dijo Beras en un encuentro con el director del diario, Miguel Franjul.

Respecto al futuro de los automóviles y motocicletas, que lucen abandonados en el antiguo canódromo “El Coco”, estos serán convertidos en chatarra, para luego ser vendidos, indicó el titular.

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