El caso de la joven Indhira Carolina Beltré, que fue encontrada sin vida en una vivienda del sector La Toronja de Santo Domingo Este, ha dejado a su familia sumida en la consternación y en medio de un proceso judicial marcado por trabas burocráticas.

La joven de 33 años presuntamente fue asesinada por su expareja, Camilo Rodríguez, de 52 años, quien posteriormente se entregó a las autoridades. Según relató su prima hermana, Jessica Beltré, el acusado incluso salió con una de las hijas de la víctima a «buscarla», pese a que ya la había ultimado.

La relación entre ambos se había extendido por más de una década, y aunque Indhira nunca denunció agresiones físicas, familiares aseguran que Rodríguez mostraba conductas de celos y posesividad. El conflicto por la vivienda donde residían habría sido uno de los detonantes de la tragedia.

Indhira deja en la orfandad a dos hijas adolescentes, de 16 y 12 años, ninguna de ellas hija del acusado.

La familia denuncia además dificultades para formalizar la querella. En la fiscalía les exigen el acta de defunción, documento que no ha podido ser entregado por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses debido a la falta de energía eléctrica. «¿Cómo es posible que no acepten la querella cuando todo el país sabe lo que pasó y él mismo se entregó?», cuestionó Jessica, visiblemente indignada.