Este viernes se registró una manifestación en varias ciudades de Italia, donde miles de estudiantes salieron a las calles para exigir mejoras en la educación pública, mayores inversiones en las escuelas y medidas concretas frente a la crisis climática.
Las movilizaciones, convocadas por organizaciones estudiantiles y colectivos ecologistas bajo consignas como «No Meloni Day», se desarrollaron en localidades como Roma, Milán, Bolonia, Turín, Génova, Pisa y Nápoles, con reclamos dirigidos al Gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni.
Entre las principales demandas figura la reparación de las infraestructuras escolares y una mayor asignación de recursos a la educación. Representantes de la Oposición Estudiantil Alternativa (OSA) denunciaron el deterioro de los centros educativos y reclamaron que parte de los fondos destinados al gasto militar se invierta en las escuelas.
Los manifestantes también expresaron su rechazo al rearme y al aumento del gasto en defensa, con consignas como «Dinero para las escuelas, no para la guerra» y «Menos armas, más derechos».
Incidentes durante las manifestaciones
En Roma, los estudiantes marcharon hasta la sede del Ministerio de Educación, donde algunos participantes lanzaron petardos contra el edificio y exigieron la presencia del ministro Giuseppe Valditara. Según la agencia italiana ANSA, los organizadores afirmaron que unas 20,000 personas participaron en la movilización de la capital.
En Bolonia, la jornada estuvo marcada por alteraciones del tránsito y momentos de tensión cerca de la estación central, donde algunos manifestantes lanzaron objetos contra los agentes antidisturbios, que respondieron con una breve intervención.
En Turín también se reportaron incidentes, incluido el lanzamiento de huevos contra la Policía. Pese a estos episodios, las protestas se extendieron por diferentes puntos del país con reclamos relacionados con las políticas educativas y sociales del Ejecutivo.
Rechazan límite de alumnos extranjeros
Otra de las medidas cuestionadas por los estudiantes es la normativa del Gobierno italiano que establece un límite del 30 % de alumnos extranjeros en determinadas aulas. Los colectivos críticos sostienen que esta disposición puede dificultar la integración y favorecer la discriminación.
En Milán, varios miles de jóvenes marcharon bajo el lema «Nadie es extranjero», en defensa de una educación inclusiva y contra las restricciones que consideran perjudiciales para la convivencia en los centros escolares.
La crisis climática se suma a los reclamos
Las manifestaciones coincidieron con movilizaciones impulsadas por Fridays for Future, cuyos integrantes demandan medidas más contundentes para frenar el calentamiento global, reducir las emisiones contaminantes y limitar el uso de combustibles fósiles.
Los activistas también relacionan la crisis ambiental con problemas sociales como la pobreza energética y las desigualdades económicas, y reclaman políticas que mejoren las condiciones de vida en las ciudades.
Además, durante las marchas se anunció una huelga general prevista para el 30 de octubre, bajo el lema «De los puertos a las escuelas, estudiantes y trabajadores unidos», como parte de las acciones de protesta anunciadas por algunos de los participantes.
