Las enfermedades cardiovasculares (ECV) representan una de las principales causas de mortalidad entre los menores de edad en la República Dominicana. Aunque tradicionalmente se han considerado un problema exclusivo de adultos, en los últimos años se ha observado un preocupante aumento en la prevalencia de estas enfermedades entre niños y adolescentes.

La contaminación del aire, especialmente la presencia de partículas finas en el smog, representa una grave amenaza para la salud cardiovascular de los niños. Estas diminutas partículas, con un diámetro inferior a 2.5 micras (PM2.5), tienen la capacidad de penetrar profundamente en los pulmones y alcanzar el torrente sanguíneo, lo que desencadena una serie de mecanismos de daño, causando un daño a los vasos sanguíneos y una mayor rigidez arterial. 

Debido a que los pulmones de los niños aún están en desarrollo, son más susceptibles al daño causado por la contaminación del aire, ya que respiran más rápido que los adultos, inhalan una mayor cantidad de contaminantes por minuto y aumenta su exposición a estos agentes nocivos.

Las enfermedades cardiovasculares pueden tener consecuencias graves en la salud, incluyendo discapacidades físicas, intelectuales o sociales. 

Enfermedades cardiovasculares en niños

Las enfermedades cardiovasculares en la infancia están emergiendo como una amenaza creciente en el Distrito Nacional de República Dominicana, lo que demanda una atención inmediata y medidas para abordar esta preocupante realidad.

Uno de los factores de riesgo más significativos es la contaminación del aire, además, la obesidad infantil es otro factor alarmante en la región, con aproximadamente el 25% de la población afectada.

El sedentarismo también contribuye significativamente al aumento de las ECV en los niños dominicanos, debido a que se pasan largas horas frente a pantallas y no participan en suficiente actividad física. Asimismo, la dieta poco saludable es un factor determinante, debido a la ingesta de alimentos ricos en azúcares, grasas saturadas y sodio, y pobres en frutas, verduras y fibras.

En el año 2020, las ECV fueron responsables del 13% de las muertes en niños menores de 5 años en el país. La prevalencia de cardiopatías congénitas en la población infantil es notable, estimándose que alrededor de 1 de cada 100 niños nacidos en el país presenta una cardiopatía congénita.

Estas condiciones, que implican defectos en la estructura del corazón, se presenta desde el nacimiento y pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida y el bienestar de los niños afectados, así como en sus familias.

Entre las principales causas de enfermedades cardiovasculares en niños dominicanos se destacan las cardiopatías congénitas, la fiebre reumática, las articulaciones y el sistema nervioso como consecuencia de una infección por estreptococos.

Medidas

Para prevenir estas enfermedades, es necesario reducir la contaminación del aire mediante la implementación de políticas públicas destinadas en áreas urbanas. Esto podría incluir la promoción del transporte público y la reducción de emisiones vehiculares, además, de combatir la obesidad infantil, lo que implica fomentar una alimentación saludable y la actividad física.

Es necesario que los niños se sometan a chequeos médicos regulares para detectar y controlar los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares desde una edad temprana.

Preocupación: 

A nivel de Latinoamérica, la situación no es menos preocupante, ya que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que aproximadamente 1 de cada 3 niños en la región latinoamericana y del Caribe presenta al menos un factor de riesgo relacionado con las enfermedades cardiovasculares. A nivel global, constituyen la principal causa de muerte en personas de 30 a 70 años en todo el mundo. 

¿Qué dicen los expertos? 

Según la Dra. Claudia Almonte, cardióloga pediatra, la exposición a la contaminación del aire representa un factor de riesgo significativo para las Enfermedades Cardiovasculares (ECV) en niños. En este sentido, enfatiza la importancia de reducir la exposición a estos contaminantes y promover estilos de vida saludables como medida preventiva.

El Dr. Rafael Pichardo, neumólogo, destaca que las partículas finas y ultrafinas presentes en el smog pueden ingresar a los pulmones y al torrente sanguíneo, causando daños en el sistema cardiovascular de los niños. Estos efectos adversos resaltan la necesidad de abordar la contaminación del aire como un problema de salud pública prioritario.

Por otro lado, la Dra. Ana Núñez, nutricionista, subraya la importancia de una dieta equilibrada para la salud cardiovascular de los niños. Recomienda una alimentación rica en frutas, verduras y granos integrales, y baja en grasas saturadas y azúcares. Esta orientación alimentaria contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares desde la infancia, promoviendo así un desarrollo saludable en esta etapa de la vida.

La lucha contra la epidemia silenciosa de las ECV en la infancia requiere un esfuerzo conjunto del gobierno, las autoridades sanitarias, la comunidad médica, las familias y la sociedad en general, para prevenir la muerte de menores por las diferentes enfermedades respiratorias.

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