En Ámsterdam viven más bicis que personas. La ciudad con más visitantes de los Países Bajos cuenta con un total de 811.185 residentes que poseen unas 881.000 bicicletas.

“Pescamos entre 12.000 y 15.000 bicicletas anualmente”, explicó ante las cámaras de Associate Press Arie de Beer, coordinadora de Waternet, entidad que se dedica a mantener el orden en las aguas de Ámsterdam. Esta organización es la encargada de sacar regularmente varios miles de bicis del fondo de los más de 160 canales de la ciudad. Para ello utilizan un barco que lleva una suerte de pinza acuática integrada.

Pero, ¿de dónde caen tantas bicis? ¿Llueven del cielo? ¿Quedan mal candadas hasta hundirse? ¿Las desechan neerlandeses perezosos sin ganas de acercarse al punto limpio más próximo? ¿Las lanzan turistas borrachos o bajo los efectos de sustancias ilegales en sus países de origen? Beer y su equipo han llegado a una conclusión:  “No creemos que sus propietarios las tiren al agua alegremente. Asumimos que acciones de robo y vandalismo están detrás de que estas bicis acaben en el agua”.

Tras su estancia en el canal las bicicletas rescatadas resultan inservibles. Sus cuadros quedan oxidados, sus ruedas reventadas… Lo que no significa que vayan directamente a la basura. Todo lo que pescan los equipos de limpieza de Waternet se recicla en forma de chatarra, asegura la agencia de noticias.

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