La reciente reactivación del anuncio de una recompensa de 50 millones de dólares por parte del gobierno de Estados Unidos para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, ha generado nuevas reacciones y debates tanto en Venezuela como a nivel internacional.
Durante una intervención en El Comentario de 7 SEGUNDOS, Samil Castillo cuestionó duramente las acusaciones de Washington, que vinculan a Maduro con el Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones de narcotráfico más poderosas de México.
Castillo afirmó que “los principales narcotraficantes no están en Venezuela ni en México, sino que comienzan en la DEA y la CIA”, señalando que documentos desclasificados de los años 80 evidencian que la CIA operó abiertamente con dinero del narcotráfico y que, incluso, lavó fondos a través de entidades como el BCCI (Banco de Crédito y Comercio Internacional). “Esto está documentado”, insistió, asegurando que las acciones de EE.UU. responden a una estrategia de control global.
“Estados Unidos acusa a líderes que no se someten a su línea geopolítica. Hay un trasfondo geopolítico detrás: lo que busca es beneficiarse políticamente de las sanciones y del aislamiento”, afirmó Castillo.
También destacó que Venezuela, en el actual contexto de un mundo multipolar, mantiene relaciones estratégicas con Rusia y China, dos potencias emergentes que desafían la hegemonía estadounidense. Según él, esta alianza convierte al país suramericano en un blanco de presión internacional por parte de Washington.
Por su parte, Jabes Ramírez ofreció una visión más centrada en el contexto interno. Aseguró que, dentro de Venezuela, a Maduro se le asocia con el Cartel de los Soles, una supuesta red de narcotráfico con participación de altos mandos militares. Sin embargo, advirtió que “el conflicto va mucho más allá de lo que la gente comenta” y que las causas y consecuencias tienen raíces más profundas.
Un conflicto complejo
La disputa entre Estados Unidos y Venezuela no es nueva. Desde 2020, el Departamento de Estado acusa a Maduro de participar en una “conspiración narcoterrorista” y ha ofrecido recompensas por su captura y la de otros funcionarios de alto nivel.
Maduro, por su parte, niega las acusaciones y denuncia una guerra judicial y mediática por parte de Estados Unidos. En repetidas ocasiones ha afirmado que su gobierno es víctima de un intento de desestabilización por parte de potencias extranjeras que buscan apropiarse de los recursos de Venezuela.
