OPINIÓN, ANDRÉS AYBAR BÁEZ, PARA 7 SEGUNDOS.- En este país uno puede discutir política, economía y hasta el precio del pollo…
pero hay una cosa que no se negocia:
la zona de strike.
Lo ocurrido en ese noveno inning no fue un lanzamiento… fue un acto de fe del árbitro.
La pelota iba afuera, el país entero lo vio… menos el único que tenía que verlo.
Strike tres. Juego terminado. País indignado.
Y como siempre, el dominicano reaccionó como sabe:
•En los colmados: repetición en cámara lenta
•En WhatsApp: análisis digno de la NASA
•En la calle: sentencia unánime
“Ese strike no era strike.”
Lo curioso no fue la jugada…
fue el milagro:
por primera vez, el país entero estuvo de acuerdo en algo.
Ni la política lo logra.
Ni la economía lo consigue.
Pero un mal strike… sí.
Porque aquí la pelota no se ve,
se siente.
Y cuando duele…
se convierte en tema nacional.
