En el reciente comentario de 7 SEGUNDOS, el comunicador Jhanel Ferrera analizó la crisis que atraviesa Haití y valoró el aporte anunciado por el ministro administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza, sobre la cooperación de Japón en la República Dominicana con la intención de restablecer el orden en la región.
Ferrera aseguró que toda cooperación internacional para atender la situación haitiana es viable, positiva e importante. No obstante, cuestionó duramente el papel de la Organización de Estados Americanos (OEA), a la que acusó de tener una “deuda histórica” en Latinoamérica y catalogó su desempeño como “catastrófico”, señalándola como una de las instituciones con peor rendimiento en la historia de la comunidad internacional.
En su análisis, el comunicador recordó que Haití es uno de los cinco países más pobres del hemisferio, pero destacó su valor histórico por haber sido la primera nación en independizarse en América Latina después de Estados Unidos.
El problema haitiano está en los haitianos
Ferrera afirmó que el problema haitiano no está en su territorio, en los países periféricos, ni mucho menos en la República Dominicana, sino en los propios haitianos, a quienes definió como una sociedad marcada por una profunda división. Según dijo, “lo que está sucediendo en Haití en la actualidad no es fortuito, es producto de una reingeniería total dentro del territorio”, advirtiendo que no se le puede pedir a un organismo internacional resolver un problema en el que posiblemente han tenido responsabilidad en su creación.
También aseguró que, históricamente, los haitianos son “mitómanos” y recordó que Haití fue uno de los países más productivos, pero hoy se encuentra en su estado actual por “un error cometido en el pasado”.
Al comparar a Haití con República Dominicana, Ferrera destacó que la diferencia se debe a la visión de la monarquía española a partir de 1513, que permitió el mestizaje y el mulataje, lo que según él sentó las bases de la identidad dominicana.
Asimismo, sostuvo que la bandera haitiana nace del odio al blanco, y advirtió que cuando una sociedad se origina bajo el odio y no en el perdón, termina arrastrando las consecuencias. “Haití es hoy una sociedad que no se ha podido perdonar 220 años después”, puntualizó.
