Nueva York – Cada año, el emblemático árbol de Navidad del Rockefeller Center no solo ilumina Manhattan, sino que también representa un impresionante esfuerzo logístico y un gesto de generosidad comunitaria. Este año, un pino noruego de 11 toneladas procedente de East Greenbush, Nueva York, comenzó su viaje hacia la ciudad, transportado cuidadosamente sobre un remolque de 31 metros de largo, mientras curiosos observaban la operación.
El árbol, que se erigirá frente al icónico rascacielos art déco del Rockefeller Plaza y con vistas a la famosa pista de patinaje sobre hielo, será iluminado oficialmente el 3 de diciembre durante un evento en vivo presentado por la cantante Reba McEntire. Permanecerá adornando la plaza hasta mediados de enero, cuando será desmontado.
Pero el final del árbol no es un desperdicio: sus materiales serán donados a Habitat for Humanity, organización que construye viviendas asequibles para familias de bajos recursos. Esta acción, que forma parte de la tradición anual, refleja cómo la temporada navideña en Nueva York combina espectáculo, logística y espíritu de comunidad.
