El euro terminó 2025 con una destacada revalorización frente al dólar estadounidense, con un incremento anual estimado en torno al 14 %, impulsado principalmente por el debilitamiento de la economía de Estados Unidos.
El año comenzó con un escenario desfavorable para la moneda europea: el 2 de enero cayó hasta los 1,027 dólares, su nivel más bajo desde noviembre de 2022, en medio de una clara divergencia entre el crecimiento estadounidense, que cerró 2024 con un PIB del 2,8 %, y la eurozona, cuyo crecimiento apenas alcanzó 0,7 %.
La recuperación del euro se aceleró tras la regresión de Donald Trump a la Casa Blanca el 20 de enero, alcanzando 1,1732 dólares este miércoles, y tocando su punto más alto del año el 1 de julio, con 1,1807 dólares, el nivel más elevado desde 2021.
Según el economista Hubertus Bardt, del Instituto Alemán de la Economía (IW), el fortalecimiento del euro responde sobre todo al deterioro del panorama económico estadounidense, más que a un fortalecimiento real de la moneda europea. “No es que el euro esté más fuerte, sino que el dólar se ha debilitado”, señaló, destacando además la presión de Trump sobre la Reserva Federal para reducir las tasas de interés.
Este fortalecimiento tiene consecuencias directas para Europa, encareciendo las exportaciones y generando retos para las economías del bloque, especialmente Alemania, con un PIB estancado, y Francia, que enfrenta riesgos fiscales tras anunciar una emisión récord de deuda por 310.000 millones de euros.
El 2025 concluye con un euro fortalecido frente al dólar, aunque en un contexto global marcado por incertidumbre económica, tensiones comerciales y dudas sobre el rumbo de la economía estadounidense en 2026.
