Mientras la institución exhibe fortaleza financiera y reconoce la trayectoria de sus colaboradores, sus pensionados acumulan tres años sin revisión de sus pensiones y más de cinco sin indexación, en medio de compromisos pendientes y un prolongado silencio institucional

OPINIÓN por Esperanza Benítez Ramírez, Francina Martínez Tonos, Luis Armando Suazo Guerrero, Reynaldo Tavarez, Rosa Arias Suardi, Arsenio Ortiz Campos, Violeta García, Víctor Manuel Caballero y Sandra Y. Cruz, para 7 SEGUNDOS. – En el mes de su 85.º aniversario, el Banco de Reservas exhibe resultados financieros que constituyen motivo de orgullo para quienes dedicaron décadas de trabajo a su crecimiento y consolidación. Ese mismo sentimiento acompaña los recientes reconocimientos otorgados a colaboradores por sus años de servicio, una tradición institucional que honra la lealtad, la entrega y el compromiso.

Para los pensionados, celebrar estos logros tiene un significado especial. Siguen sintiéndose parte de BANRESERVAS y experimentan genuina satisfacción al ver galardonados a antiguos compañeros, amigos y profesionales a quienes, en muchos casos, contribuyeron a formar.

Sin embargo, esa alegría contrasta con su propia realidad, marcada por el deterioro del poder adquisitivo de sus pensiones y la ausencia de respuestas concretas a sus reclamos.

Según las recientes declaraciones de su Presidente Ejecutivo, doctor Leonardo Aguilera, al cierre de septiembre de 2026 los activos de Banreservas alcanzaron RD$1.53 billones, con un crecimiento interanual de 13.5 %, mientras las utilidades acumuladas ascendieron a RD$21,081.6 millones, un 17.6 % superiores a las del mismo período del año anterior. El Dr. Aguilera anticipó, además, un cierre de año con resultados históricos.

Frente a esta fortaleza financiera, los pensionados acumulan tres años sin una revisión de sus pensiones y más de cinco sin indexación. Conviene distinguir ambos mecanismos: mientras la revisión permite evaluar y ajustar los montos de las pensiones conforme a los criterios aplicables, la indexación procura preservar su poder adquisitivo mediante actualizaciones vinculadas a la inflación.

La ausencia prolongada de estos ajustes adquiere especial relevancia ante el elevado costo de la vida, particularmente en una etapa en la que suelen aumentar los gastos de salud, medicamentos y cuidados.

El último ajuste, efectivo en septiembre de 2023, fue mínimo: incrementos de apenas entre un 1% y un 4 %, según el tramo de pensión. Además, solo benefició a quienes, al 31 de diciembre de 2022, tenían dos años o más pensionados. Su reducida magnitud resultó insuficiente para compensar la pérdida acumulada del poder adquisitivo.

Propuestas pendientes y silencio institucional
En febrero de 2026 fueron presentadas a las autoridades del banco propuestas dirigidas a mejorar las condiciones económicas de los pensionados. Se informó que habría que esperar hasta julio, cuando estaría disponible un informe actuarial que permitiría someterlas a la consideración del Directorio.

Llegado octubre aún no se ha comunicado una decisión. La única respuesta formal reciente, emitida aproximadamente un mes atrás, se limitó a acusar recibo de una comunicación e indicar que las propuestas continuaban en proceso de evaluación.

Asimismo, se han realizado gestiones para obtener una reunión con el presidente ejecutivo de la entidad sin que hasta la fecha se haya recibido respuesta.

Esta prolongada espera genera desaliento entre quienes, después de meses de expectativas, consideran que sus planteamientos merecen atención, transparencia y una respuesta oportuna. Las evaluaciones técnicas pueden requerir tiempo, pero ello no debería impedir una comunicación efectiva.

Las raíces que sostienen el árbol

Un árbol puede extender sus ramas y exhibir abundantes frutos, pero nada de ello sería posible sin las raíces que lo sostienen y nutren.

BANRESERVAS tampoco sería hoy la Institución que es sin las generaciones de trabajadores que contribuyeron a construirla. Muchos de sus actuales pensionados no solo aportaron desde sus respectivas responsabilidades, sino que transmitieron conocimientos, valores y experiencias, formando a profesionales que hoy continúan fortaleciendo la entidad.

Los pensionados no solamente ayudaron a construir el banco de ayer; también contribuyeron a formar el capital humano que sostiene el banco de hoy.

Por eso celebran sus resultados y los reconocimientos otorgados. Pero resulta paradójico que, mientras se enaltecen los frutos y la fortaleza del árbol, las raíces que hicieron posible su crecimiento continúen esperando respuestas.

En este 85.º aniversario sería especialmente significativo que BANRESERVAS acompañara sus celebraciones con decisiones concretas sobre la revisión e indexación de las pensiones y las propuestas presentadas desde febrero.

La prosperidad institucional y el bienestar de quienes contribuyeron a construir la más grande entidad bancaria nacional no deberían transitar por caminos separados. El reconocimiento a una trayectoria de servicio también debe expresarse en la consideración y atención a las necesidades de quienes ya concluyeron su vida laboral.

Porque un árbol que celebra sus frutos no debería olvidar las raíces que hicieron posible su crecimiento. Y mientras los pensionados continúan esperando, queda una reflexión inevitable: El silencio también es una respuesta. Y, en este caso, resuena.