El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha iniciado una investigación penal sobre Boeing después de un incidente ocurrido en enero en un avión modelo 737-9 (MAX) operado por Alaska Airlines. Según informes del Wall Street Journal, los investigadores del Departamento de Justicia han contactado a pasajeros y miembros de la tripulación que estaban a bordo durante el vuelo del 5 de enero, en el cual un panel se desprendió en pleno vuelo.
Boeing ha declarado que considera «normal» que se abra esta investigación y ha afirmado que está cooperando completamente. El avión involucrado presentó problemas poco después del despegue desde Portland, Oregón, lo que obligó a un aterrizaje de emergencia en el mismo aeropuerto. El panel que se desprendió estaba diseñado para una puerta de emergencia adicional y su desprendimiento dejó un espacio vacío en la aeronave.
Un informe de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) reveló que el panel carecía de cuatro tornillos clave para su sujeción, los cuales no fueron instalados durante el proceso de fabricación en la planta de Boeing en Renton, Washington. A pesar del incidente, no se reportaron heridos graves.
Tras este suceso, la Administración Federal de Aviación (FAA) ordenó la suspensión de todos los aviones Boeing 737-9 (MAX) el 6 de enero, los cuales gradualmente volvieron a operar después de 20 días. Este incidente es parte de una serie de desafíos que Boeing ha enfrentado en los últimos años, incluidos los accidentes mortales de aviones 737-9 (MAX) en 2018 y 2019, que resultaron en una crisis significativa para la compañía.
