El ejercicio de una diputación en República Dominicana representa para el Estado un costo mensual de aproximadamente RD$612,000 por legislador, cuando al salario y las asignaciones económicas se agrega el personal que acompaña a cada congresista, sin incluir los pagos adicionales por asistencia a sesiones del Pleno y reuniones de comisiones.

De acuerdo con una investigación basada en documentos obtenidos mediante solicitudes de acceso a la información pública, nóminas, resoluciones administrativas y registros de asistencia de la Cámara de Diputados, el salario base de cada legislador es de RD$320,000 mensuales.

A este monto se suman una dieta de RD$65,000, gastos de representación por RD$48,000, alrededor de RD$32,000 destinados a combustible, además de subvención telefónica y otros beneficios, lo que eleva la compensación mensual del diputado a unos RD$467,000.

El costo aumenta con el personal asignado a cada representante. Cada diputado dispone de cuatro empleados: un asistente legislativo, un chofer, un mensajero interno y un secretario, cuya nómina conjunta asciende a RD$145,200 mensuales.

Al sumar ese personal a la compensación del legislador, el costo calculado ronda los RD$612,000 cada mes, antes de agregar los viáticos generados por la participación en las actividades legislativas.

Pagos adicionales por asistir a sesiones y comisiones

Además de su remuneración mensual, los diputados reciben RD$6,000 por cada sesión del Pleno a la que asisten y RD$4,500 por cada reunión de comisión.

El pago por las comisiones no está reservado exclusivamente para los legisladores que forman parte de ellas. Los diputados pueden participar como invitados y, siempre que registren su asistencia y cumplan con las condiciones establecidas, también reciben el viático correspondiente.

Los registros analizados correspondientes a noviembre de 2025 muestran 1,927 asistencias a comisiones entre los 190 diputados. De estas, 1,200 correspondieron a legisladores que eran miembros de las comisiones y 727 a participaciones como invitados.

Uno de los casos registrados fue el del diputado José Luis Rodríguez Hiciano, quien aparece con 14 asistencias como invitado y ninguna como miembro durante ese período. A razón de RD$4,500 por participación, esas asistencias representarían RD$63,000 adicionales.

También aparecen legisladores con una cantidad considerable de participaciones como invitados. En total, el análisis determinó que 48 diputados tuvieron más participaciones como invitados que como miembros de comisiones durante el período revisado.

Un esquema que no tiene límite mensual

Los pagos por asistencia están vinculados a la Resolución Administrativa 02-18, aprobada en abril de 2018. Esta disposición eliminó el límite mensual que existía anteriormente y estableció el pago por cada asistencia a sesiones y reuniones de comisión.

La normativa establece que tanto los miembros como los invitados deben permanecer hasta la conclusión de la reunión para recibir el pago, salvo que exista una excusa justificada.

La cantidad de participaciones puede representar varios millones de pesos en un solo mes. Durante julio, por ejemplo, se registraron 1,438 participaciones en comisiones, de las cuales 852 correspondieron a miembros y 586 a invitados. Después de excluir determinadas asistencias coincidentes con sesiones del Pleno, quedaron 1,104 participaciones susceptibles de generar el pago de RD$4,500, equivalente a aproximadamente RD$5 millones.

El presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, defendió que legisladores que no forman parte de una comisión puedan acudir a sus reuniones, argumentando que pueden tener interés en los proyectos discutidos, representar comunidades relacionadas con esos temas o querer fijar su posición.

La posibilidad de recibir el viático como invitado, sin embargo, ha generado cuestionamientos de exlegisladores, quienes consideran que la participación en estas actividades forma parte de las funciones propias de los diputados y, por tanto, ya está contemplada dentro de su remuneración.

El esquema deja así una estructura de compensación en la que el salario y las asignaciones mensuales constituyen solo una parte del costo de cada representante, mientras que los pagos por asistencia a sesiones y comisiones pueden elevar aún más el monto destinado mensualmente por el Estado al funcionamiento de la Cámara de Diputados.