Este martes, la delegación cubana abandonó el salón de la Asamblea General de las Naciones Unidas mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refería a la situación política de la isla y anunciaba que su administración busca promover un cambio fundamental en el país.

Los representantes de La Habana salieron del recinto durante la intervención de Trump, quien calificó a Cuba como un «Estado absolutamente fallido» y afirmó que el sistema comunista de la isla enfrenta la mayor presión de su historia.

El mandatario estadounidense también aseguró ante los líderes reunidos en Nueva York que su Gobierno está impulsando una estrategia para modificar la situación en Cuba. En ese contexto, señaló al secretario de Estado, Marco Rubio, como responsable de negociaciones con La Habana, aunque no ofreció detalles sobre quiénes participan ni sobre el alcance de esas conversaciones.

Trump sostuvo además que Estados Unidos no permitirá que Cuba sea utilizada como un punto desde el cual actores considerados adversarios puedan amenazar a territorio estadounidense. También acusó al Gobierno cubano de mantener vínculos con grupos políticos de izquierda dentro de Estados Unidos.

Durante su discurso, el presidente estadounidense aseguró que el Gobierno cubano «caerá» y afirmó que su administración busca que se produzca un cambio político en la isla.

La salida de la delegación cubana se produjo mientras Trump exponía estas posiciones ante la Asamblea General, en una nueva muestra de la tensión que mantienen Washington y La Habana.

Tras el discurso, el canciller cubano Bruno Rodríguez rechazó las afirmaciones de Trump y cuestionó las políticas estadounidenses contra Cuba, al tiempo que defendió la soberanía de la isla.