Desde hace 12 años, el hoyo fiscal ha sido una constante en la economía nacional, representando un 3% del PIB, lo que equivale a más de 250,000 millones de pesos. La gran pregunta que surge es: ¿De dónde se va a sacar ese dinero?

El desafío es claro, es necesario dejar de lado el populismo y enfrentar la realidad económica. Desde la crisis mundial de 2008, el país ha tenido que recurrir a préstamos para cubrir este déficit. La cuestión ahora es ¿Cómo el gobierno ajustará las cuentas del país?

Un ajuste en el gasto público es esencial, así como mejorar la calidad del gasto y ajustar el cinturón. Sin embargo, incluso con estos ajustes, la pregunta persiste: ¿De dónde saldrá el dinero que falta?

El presidente Luis Abinader retiró el proyecto de presupuesto; pero, ¿Cuál es su plan alternativo?

La realidad es que, quien asuma el mando después de Abinader enfrentará un desafío monumental si no se realizan los ajustes indispensables para salvar las cuentas del país. ¡Y es ahora cuando se necesita predicar con el ejemplo! La falta de un plan concreto y de una visión a largo plazo puede poner en riesgo la estabilidad económica del país.

Una crítica recurrente es que «faltó consensuar con el país». Nunca hubo un diálogo abierto con todos los sectores para buscar soluciones en conjunto. Lo cierto es que, sin un consenso amplio, cualquier solución será parcial y posiblemente ineficaz.

Por demás, es necesario una revisión exhaustiva de las políticas fiscales y una reestructuración de las finanzas públicas. Solo así se podrá restaurar la confianza de los ciudadanos y de los mercados internacionales en la economía del país.

La situación es crítica y requiere medidas urgentes. No se puede seguir postergando las decisiones difíciles. La responsabilidad recae en los líderes actuales y futuros de tomar acciones concretas y efectivas para cerrar el hoyo fiscal y asegurar un futuro económico sostenible para el país.