Santo Domingo.- Durante el espacio «El Comentario de 7 SEGUNDOS«, los talentos Gregory Paniagua y Jabes Ramírez abordaron diversas problemáticas que afectan al país, entre ellas la situación de las cédulas de identidad vencidas y las inconsistencias detectadas en el Censo Nacional.
Gregory Paniagua se refirió a los cuestionamientos que reciben muchos ciudadanos por portar una cédula vencida, señalando que el propio Estado no ha facilitado de manera eficiente el proceso de renovación. En ese sentido, destacó que el presidente de la República, Luis Abinader, logró renovar su documento de identidad en apenas 13 minutos, al igual que la primera dama, lo que —sumando ambos procesos— tomó alrededor de 26 minutos.
Paniagua calificó el hecho como llamativo, tomando en cuenta que en el año 2024 el padrón electoral superaba los ocho millones de ciudadanos, lo que contrasta con la rapidez con la que las máximas autoridades pudieron realizar el trámite, frente a las largas filas que enfrentan miles de dominicanos.
Otro de los temas debatidos fue el Censo Nacional de Población, el cual ambos calificaron como un proceso “desordenado”. Señalaron que se reportaron casos de viviendas que recibieron tickets de censadas sin haber sido visitadas, lo que puso en duda la veracidad de los datos recolectados.
Al respecto, Jabes Ramírez planteó que la renovación de la nueva cédula de identidad y electoral podría convertirse en una herramienta para que la Junta Central Electoral (JCE) obtenga una contabilidad demográfica más precisa del país. Indicó que, ante las fallas del censo, el proceso de renovación representa una oportunidad para generar una base de datos más confiable.
“Si una persona acude hoy a renovar su cédula y hace la fila, ya está siendo contada”, afirmó Ramírez, quien agregó que este mecanismo también permitiría revisar con mayor claridad la cantidad de migrantes que residen en el país, tema sobre el cual —dijo— existen múltiples incongruencias en las cifras oficiales.
Ambos coincidieron en que la Junta Central Electoral tiene ante sí la oportunidad de corregir las debilidades del censo y ofrecer datos más certeros sobre la realidad demográfica de la República Dominicana, aprovechando el proceso de renovación del documento de identidad.
