Pacientes oncológicos enfrentan retrasos y obstáculos en sus tratamientos debido a una crisis en el Seguro Nacional de Salud (SENASA). Decenas de pacientes han visto interrumpido el suministro de medicamentos, recibido fármacos distintos a los recetados y asumido gastos que antes estaban cubiertos por el sistema de salud.

Bertha Montero, presidenta de la Fundación de Pacientes con Mieloma Múltiple, advirtió que estos cambios generan un fuerte impacto clínico, emocional y económico. “Pacientes que llevaban tiempo estables con un medicamento se vieron obligados a suspenderlo o a buscar recursos propios para adquirirlo. Esto afecta directamente su salud y su bolsillo”, señaló.

Según Montero, la entrega de medicamentos de alto costo se realiza “a cuentagotas” debido a limitaciones presupuestarias, y los nuevos pacientes pueden esperar hasta un año o más para ingresar al programa. Mientras tanto, quienes ya forman parte del programa mantienen sus tratamientos, pero los retrasos en los nuevos diagnósticos pueden obligar a cambiar protocolos, muchas veces hacia terapias más costosas que no están cubiertas por SENASA.

Además, pacientes han denunciado que deben cubrir gastos de quimioterapia que antes eran gratuitos, como premedicación y uso de sala, que oscilan entre 2,000 y 3,500 pesos por sesión. La fundación también criticó la falta de transparencia en la distribución de los recursos del programa de Alto Costo, que se reparten de manera general entre todas las patologías, dejando a los pacientes en competencia por medicamentos limitados.

Montero recordó que la fundación representa entre 100 y 200 pacientes, aunque muchos casos no son reportados oficialmente, y destacó que su misión es ser la voz de los pacientes, garantizar el acceso a medicamentos y orientar a las familias dentro del sistema de salud.