A tan solo 10 días de que el Gobierno de la República Dominicana anunciara el cierre completo de sus fronteras con Haití debido al conflicto generado por la construcción de un canal en territorio haitiano para desviar el agua del río Masacre, se han generado diversas opiniones entre funcionarios y empresarios.

Por un lado, hay quienes consideran que esta medida de cierre fronterizo debe mantenerse, a pesar de las repercusiones que conlleva, como la paralización del comercio en la frontera. Sin embargo, economistas como Franklin Vásquez y Antonio Ciriaco Cruz advierten que prolongar esta medida podría tener un impacto negativo en el crecimiento económico, además de causar pérdidas diarias para aquellos que dependen del comercio bilateral, el cual generaba un promedio de 156 millones de pesos diarios hasta agosto de este año.

«Si nosotros abrimos la frontera con ellos trabajando (en el canal), eso significa que nos han doblado el pulso como dominicanos, y ahí es que radica esta situación»

El alcalde de la provincia de Dajabón, Santiago Riverón, coincide en que la situación actual es perjudicial para la economía local, pero subraya que la prioridad debe ser la seguridad nacional y el diálogo entre las autoridades de ambos países antes de considerar la reapertura del mercado binacional. Riverón enfatiza que reabrir la frontera mientras continúa la construcción del canal sería una señal de debilidad por parte de la República Dominicana y que el Gobierno no puede permitirlo sin que Haití detenga los trabajos en el canal.

El síndico reconoce la difícil situación de los comerciantes, pero cree que tienen la capacidad de resistir, como lo hicieron durante el cierre temporal de las fronteras durante la pandemia, siempre y cuando el Gobierno adquiera sus productos y tome medidas de apoyo para este sector.