Cada 18 de febrero se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger, con motivo del nacimiento de Hans Asperger, el psiquiatra austriaco que describió por primera vez este síndrome.
La conmemoración de este día busca crear conciencia en la población sobre las capacidades de aprendizaje y trabajo en las personas con este trastorno, a fin de fomentar su inclusión en la sociedad.
El Síndrome de Asperger es un Trastorno del Espectro Autista (TEA) que se caracteriza porque quienes lo padecen tienen problemas con destrezas sociales, emocionales y de comunicación, aunque no presentan retrasos del lenguaje.
Este trastorno es diagnosticado, principalmente, cuando los niños se encuentran en etapa escolar. Es más frecuente en los varones que en las hembras. De hecho, se cree que, por cada cinco niños con esa condición, una niña también está afectada.
¿Cómo se comportan las personas con este trastorno?
Alguien que sufre Asperger tiene dificultad para entender la comunicación no verbal, le cuesta tener una charla «social» con otras personas, en ocasiones no entiende los chistes. Normalmente utiliza el lenguaje de manera muy formal, siendo demasiado preciso o literal.
En cuanto a la forma de relacionarse, una persona con Asperger quiere relacionarse con los demás, pero no sabe cómo hacerlo, le resulta muy difícil manejarse en situaciones en las que tiene que interactuar con muchas personas a la vez y puede parecer que no expresa sus emociones.
¿Y cómo piensa una persona con Asperger?
Las rutinas le proporcionan seguridad y pautas concretas de actuación, pero le dificulta la adaptación a cambios; tiene intereses muy concretos y específicos sobre los que acumula mucha información y puede ser extremadamente sensible a algunos estímulos del ambiente.
¿Cómo podemos ayudar a quienes tienen el espectro?
Tanto para niños con asperger como para los adultos que padecen este síndrome, las siguientes recomendaciones serán de utilidad.
Facilitar la comprensión social. Enséñales explícitamente las normas sociales, como iniciar conversaciones y entender señales no verbales.
Crear rutinas estructuradas: Las personas con Asperger se benefician de un ambiente predecible. Usar horarios visuales puede ayudar a reducir el estrés.
Mejorar la comunicación. Sé directo y claro al hablar, evitando sarcasmo o metáforas, y fomenta el uso de ejemplos concretos.
Fomentar la empatía. Practicar la comprensión de las emociones de los demás mediante ejemplos y reforzar cuando muestran empatía.
Gestionar la ansiedad. Ayudarles a establecer un «espacio seguro» y enseñar técnicas de relajación para manejar el estrés.
Apoyar sus intereses. Fomentar sus pasiones y habilidades, ya que son una fuente de confianza y motivación.
Desarrollar independencia. Enseñar habilidades prácticas como la organización y la resolución de problemas de manera gradual.
Aceptar la diversidad: Valorar sus diferencias y promover la inclusión social en grupos o actividades.
Ajustar el entorno sensorial. Adaptar el espacio para minimizar estímulos que puedan ser molestos, como luces o ruidos fuertes.
Fomentar la autoaceptación. Hablar abiertamente sobre el diagnóstico para que se comprendan mejor a sí mismos y se sientan seguros al pedir ayuda.
Es importante recordar que cada persona con síndrome de Asperger es única, y que los síntomas y la severidad pueden variar considerablemente entre individuos. Muchas personas con Asperger tienen habilidades y talentos excepcionales, especialmente en áreas que requieren atención al detalle, lógica y enfoque, como Albert Einstein, Isaac Newton, Charles Darwin, Nikola Tesla, Marie Curie, Beethoven, Lionel Messi, Bill Gates, Elon Musk y otros.
Esto deja claro que esta condición no elimina la grandeza y genialidad de quienes la padecen, más bien, con un buen tratamiento quienes lo padecen pueden influir significativamente en la sociedad.
